jueves, 31 de diciembre de 2020

A solas con la mente, Polaris.

Hace ya algún tiempo que un barco zarpó
El horizonte como rumbo
La brisa en la cara
Los delfines saltaban las olas que dejaba
El mar en calma como un plato
Y el olor a sal que hace resucitar
Alguien avisó de una tormenta 
Susurros perdidos en el aire
Almas muertas en lo profundo
Balsa de madera a la deriva
Nueva hoja de ruta marinero
La corriente traerá nuevas islas
Eterno compañero solar
Melodía aviar inconfundible
Milenios idénticos hechos días
Motín en la pobreza
Tierra a la vista
Así llegó la arena de un desierto tropical
Tres letras en la playa
Un deseo en la cabeza 
Ausencia en el corazón
Rostros iluminados por el fuego
Luna nueva oscurece el interior
Las estrellas aprovechan la ocasión
¿Saldremos algún día de aquí?
Ojalá que sí
Ojalá que no
Me da igual si salimos o no
Ninguno mentía
Pero nadie dijo la verdad 
Solo la sabía el capitán
Aquel que abandonó el barco
El mismo que no dejaba de mirar el mar

sábado, 12 de diciembre de 2020

A solas con la mente, viva el rey.

Escribo esto por primera vez
Ojalá fuera así
Demasiados años
Pero todo sigue igual
Vale más el diablo por viejo...
Si el mundo se acabara
Nadie sabe nada
Las palabras nunca definen
Eterna madición
¿Que es uno sin la vida?
¿Que es la vida sin uno?
Siete vidas tiene un gato
Ochocientas vidas he vivido
Ninguna me ha gustado
Lo único que importa
Es bailar cuándo las luces se apagan

lunes, 9 de noviembre de 2020

A solas con la mente, nueva normalidad.

Hoy en la oscuridad murió una madre.
Sus hijas todavía lloran a plena luz.
El agujero en el pecho crece.
Hace falta un manual para volver. 
La guerra espiritual se avecina. 
No hay armas en este ejército. 
El capitán abandonó el barco.
La derrota está asumida. 
Solo queda resignación. 
Tan grande como el dolor a la vista. 

Tiempos pasados vuelven al presente.
Falso silencio con ruido de fondo.
Truenos constantes en el calmo mar.
Brújula vital señala tempestad.
No conoce otro horizonte.
Bandera blanca en el medio de la batalla.
Paren el mundo.
Si en paz tengo que preparar guerra.
Prefiero ver el cielo blanco por las noches.

Que hacer cuando nada cambia.
Todo es diferente.
Pero la mirada es la de siempre.
Harto de existir.
Cansado de pensar.
Quiero ser una palmera.

Sentimientos encontrados en la oscuridad.
A mi lado descansa la octava maravilla.
Quién te ha visto y quién te ve.
No hubo batalla final.
Ni tan siquiera la firma de un armisticio.
Fue la vida abriéndose paso.
Tarde pero no mal.
Nunca existió maldad en esta guerra.
Solo unos toros en la Wii dándose paz.

Nostalgia es lo que más se le parece.
Eso no significa que sea la definición.
Quizás sea el paso del tiempo.
El miedo ante el final de una etapa.
Terror de imaginar lo que se viene encima.
¿Se puede dudar de quién eres?
Poder supongo que se puede.
El problema es que no se permite.
Porque en la duda está el fracaso.
Y todo el mundo está harto de fracasar.

¿Que hemos hecho?
¿Que eres?
¿Quién eres?
Ahora mismo nada es real.
Todo es mentira.
Todo es verdad.
La madre que me parió.
Pudimos ser la luna.
Pero solo somos familia.

Litros derramados durante la semana.
El insomnio es inocente.
La mente es culpable.
Como una bola de nieve bajando la ladera.
Al pie de la montaña espera el destino.
Tantos horizontes y ninguno es real.
Nada es verdad ahora mismo.

Antes verde ahora negro.
Con el tiempo se nubló la vista.
Una vida contempla al observador.
Cristales rotos en el precipicio.
Después de tantos años nada cambió.

La vida es un Guernica.
Cayeron bombas a destajo.
El silbido ganó al silencio.
No hay silencio en una ciudad.
Poeta sin primavera.
Una noche nublada.
El mar inquieto.
No habrá captura esta noche.
Pero los motores se encienden.
La lluvia aparece.
El barco se mueve.
Todos lo saben pero nadie lo dice.
La vida sigue.

Ya no hay palabra alguna que no se dijera.
No existe ningún sentimiento sin explicar.
Y aquí estamos una vez más.
Frente a frente con el reflejo del espejo.
El rival más duro que habrá jamás.
El amigo que siempre está.
La persona que más puedes odiar.
El amor de tu vida.
Condenados a enterderse.

Todo va a estar bien.













miércoles, 24 de junio de 2020

A solas con la mente, fase 3.

Espacio-tiempo inexistente.
Batallas que nunca sucedieron. 
Posguerra infinita. 
Hambruna eterna del alma. 
Las estrellas contienen dudas.
Problema no resuelto. 
Solución de emergencia. 
Examen suspenso.
Qué sensación más extraña.
Qué vida tan caprichosa.
La vorágine lo engulle todo. 
Lo que hoy es éxito mañana será olvido. 
Ayer es campo de la memoria. 
No hay hoguera para quemar. 
La verdad siempre se supo desde el inicio.
La respuesta al enunciado estaba ahí. 
Pero hasta que no lo afrontas no sabes. 
Hasta que no pasa no asumes.
La nada se hace el todo. 
El todo se difumina. 
El tiempo se para. 
Pero la vida sigue.
Solo quedan recuerdos.
Viven en nosotros.
Pero no podemos vivir de ellos. 
Solo podemos saludar al sol. 
Aunque esté el día nublado. 
Y siempre esté a punto de llover. 

martes, 2 de junio de 2020

A solas con la mente, fase 2.

Pulcritud antes de la partida.
Lugares ansiados sin motivo alguno. 
Texto sin sentido. 
Al menos en el contenido, no en el sentido.
La figura más presente que nunca. 
Pero la forma no aparece. 
Solo se escuchan voces en un balcón. 
Inconexión total en el enlace. 
Vidas unidas por una existencia ajena.
Descenso interminable. 
Como una procesión sin nombre. 
Esperando el griterío de la masa. 
El momento eterno. 
Mas solo hay silencio en esta bajada. 
Caras conocidas de una noche. 
No hay palabras, sólo gestos. 
En el fondo espera la duda. 
Sombrío pensamiento. 
Ausencia de sentimiento esperado. 
Con una barra llena de psicólogas.
Pantallas por doquier. 
El exterior se desmorona. 
La mina continúa su vida. 
En la subida no hay el éxtasis esperado. 
Ni tan siquiera jueces dictando sentencia. 
Solo hay un tribunal en el camino. 
El mismo que dicen que cura heridas. 
Mar y tierra se confunden ante la vista. 
Barcos surcan inmensos campos verdes. 
Lo banal y lo profundo se han unido. 
El mundo colapsa falto de medicina. 
Batalla naval sin sentido. 
Nadie sabe por qué se inició la guerra. 
Ningún bando tuvo la culpa. 
No habrá un ganador. 
¿Cual es el mensaje en esta botella? 
No hubo respuesta alguna. 
El amanecer todo lo borra. 






domingo, 24 de mayo de 2020

A solas con la mente, fase 1.

Podría poner el mundo al revés con dos palabras.
Quizás las estrellas no están por la labor. 
El día de la marmota una vez más. 
Como si nada importara. 
Simplemente es la vida que sigue su curso.
Antes esto era una liberación. 
Ahora es una condena. 
No soy Bukowski. 
Diecinueve días y quinientas noches se hicieron cortas. 
La cresta de ola es siempre una maravilla. 
Hasta que llega la lavadora. 
¿Cuanto tiempo aguantas debajo del agua? 
Pero quizás el problema no sea la pared.
No es que seas goofy o regular.
Ni tan siquiera que seas corchero.
¿Es el mar la fuente de la vida? 
¿O eres más feliz filmando desde la orilla? 
Ten cuidado con la serie. 
¿Es mejor la última o la primera? 
Puede que ninguna. 
No depende del material sino del arte. 
¿Y que es arte? 
Tú me lo preguntas. 
Arte... 


jueves, 21 de mayo de 2020

A solas con la mente, fase 0.

Muchas veces me pregunto por qué estamos aquí, quizás demasiadas, depende, como buen homo sapiens no fogar de Breogán. ¿A donde nos lleva el camino? Ah ya sé lo que vas a decir, no es la meta sino el camino, se hace camino al andar, el día a día es la base de toda experiencia vital. Ahí estamos supongo, entre la contradicción de buscar la meta para poder vivir el camino, pero no descuidar el ritmo con los pasos, no vaya ser que la meta sea humo. Qué te voy a decir que no sepas ya, puedo camuflar el mundo entero en una palabra, es probable que creas conocerme, yo también lo creo, pero a cada paso que doy más desconocido es todo, más extraño se vuelve el reflejo en el espejo. A veces veo la vida desde fuera, como si nada fuera real, los actos se convierten en meras ilusiones que no tienen consecuencias, hasta que un soplo de realidad devuelve la consciencia, como si todo importara pero diese igual a la vez. Entiendo que no sepas muy bien a dónde quiero llegar, sinceramente tampoco lo sé, el tiempo siempre se ha usado como curandero pero no es más que una mentira, no arregla nada, sólo hace que soltemos amarras en pos de continuar libres de carga, rezando para que la marea no tenga mar de fondo y traiga los restos del naufragio. En el fondo todo es cuestión de ser algo, labrarse unas expectativas, cumplir alguna clase de deseo, todo está hecho a medida para que de una forma u otra la rueda siga girando, es una espiral de la que no podemos salir sin sembrar el caos. Y no, no vengo con el discurso antisistema, no vengo a decirte que soy especial, que tengo un tercer ojo que ve más allá, todo ser humano se plantea el sentido de la existencia con más o menos frecuencia, que mi caso sea repetitivo solo responde al hecho que soy capaz de expresarlo en estas líneas y tenga la capacidad de compartirlo con el resto el mundo, aún sabiendo que en un futuro me pasará factura. Tampoco sé nunca como acabar, en realidad nadie sabe como hacerlo, bueno más bien nadie sabe como hacer nada que tenga relación con su alma, ya que solo importa seguir, caminar, todo pasa con el tiempo, lo que hoy es enorme mañana será insignificante.
¿Pero qué es verdad y qué es mentira?
Siempre quise ser palmera enfrente del mar. 

sábado, 2 de mayo de 2020

A solas con la mente, día 49.

Extraños en el viaje.
Somos lo que no pensamos. 
Pensamos lo que somos. 
Mañana nada tendrá sentido. 
Mañana quedará todo en el olvido. 
Pero aquí seguimos de una forma u otra. 
Luchamos contra el destino. 
Si es que hubiera algo parecido. 
Nadie nos dicta el camino. 
Es fácil acabar perdido. 
Millones presionan para sigas. 
No te salgas de la senda oficial. 
¿Qué sentido tiene no seguir el dictamen?
En la isla solitaria la soledad aflora. 
Pensar solo tiene una mente. 
Quien diría que no son únicos. 
Quizás es que no sabemos otra cosa. 
Autodefensa ante amenza exterior. 
Guerra fría del corazón. 
Se dice nucelar. 
Se escribe miedo por lo que pueda pasar. 
Que más dará. 
Ninguno nace aprendido. 
Más nadie es tonto. 
Todos somos sabios. 
Sabios en la ignorancia de la crueldad.
Inútiles cuando todo se cae. 
Lo peor es el final. 
Siempre cuesta volver a empezar. 
Nada es igual en el fin de los tiempos. 
Emergencia en el alma. 
Búsqueda de kit de supervivencia. 
No dejes de caminar. 
Pero oye. 
¿Lo haces porque quieres? 
¿O es que no conoces otro camino? 


viernes, 1 de mayo de 2020

A solas con la mente, día 48.

Los días pasan en el olvido.
Hoy es ayer y ayer es mañana. 
La vorágine lo engulle todo sin piedad. 
Cambiar de vida para seguir en lo mismo. 
Nos sacaron los ojos hace tiempo. 
Ausencia de escucha. 
Sentir siempre está en debate. 
El gusto es relativo. 
Se habla mucho pero no se dice nada.
Que mundo tan triste. 
Que vida tan rara. 
Y aquí seguimos.
Intentando encontrar algo que no sabemos.

jueves, 30 de abril de 2020

A solas con la mente, día 47.

Siempre es lo mismo.
No sé para que estamos aquí. 
Si hablamos de todo. 
Pero no decimos nada.
Hace ya tiempo que se cerró la puerta. 
La llave se tiró a un lugar desconocido. 
Y aquí sigues intentando echarla a abajo. 
Las cosas cambiaron. 
No puedes hacer un butrón como antes.
Da igual si es público o privado. 
La esencia se perdió. 
El sentido se corrompió. 
La lluvia llegó para llevarse todo.
Y el encierro infinito empezó.


miércoles, 29 de abril de 2020

A solas con la mente, día 46.

Todo se acaba.
Las cosas que damos por hecho. 
Las vivimos como si lo fueran. 
El acento del inglés los domingos.
Las amistades que son eternas. 
La ausencia de resaca. 
El físico indestructible.
Los valores jurados.
Los besos que siempre estaban. 
La silla en la cabecera en navidad. 
La mascota que es familia. 
El primer amor. 
El chapuzón al volver de fiesta en verano. 
Los días victoriosos de los nuestros. 
La excursión de fin de curso. 
El viaje con los amigos. 
Las tardes con tus primos. 
El verano en que no faltaba nadie. 
El inverno en el que estaban todos. 
Las voces familiares detrás de la pantalla. 
Las conversaciones de madrugada. 
Llegar siempre tarde con bronca incluída. 
Esperar lo infinito por alguien. 
La caña en el bar de siempre. 
El café en el descanso. 
El pitillo antes de entrar a clase.
La serie en común. 
La mítica frase con la misma entonación. 
Las heridas en las rodillas. 
Los abrazos en medio de la noche. 
Los cumpleaños deseados.
La ilusión de la magia navideña. 
La inocencia de cuando eras niño. 
Nunca hay nada eterno. 
Todo se acaba perdiendo o cambiando. 
Ninguno se da cuenta hasta que pasa. 
La tormenta llega y lo lleva todo. 
Dejándonos con las manos vacias. 
Tratando de llenarlas de nuevo. 
Nadie ha muerto por ello.
Pero dime, tú que has llegado hasta aquí. 
¿Qué ves en el reflejo de las palabras? 







martes, 28 de abril de 2020

A solas con la mente, día 45.

Siempre cuesta empezar.
Nunca hubo un manual de como hacerlo. 
Realmente nunca hay una guía para nada. 
Es más fácil cuestionar lo andado. 
Que la ruta para seguir caminado.
Es más sencillo echar balones fuera.
Que salir jugando desde atrás. 
Nada está mal. 
Y en lo relativo está la trampa. 
Siempre vivimos la incertidumbre. 
Y todavía nadie se ha acostumbrado. 
Vivimos de contradicciones. 
Bebemos de la hipocresía.
Pero todos ansiamos la pureza. 
La paz eterna que calme el huracán. 
En la noche todo sale a la luz. 
Somos un lugar peligroso. 
Condenados a convivir con nosotros. 
Cadena perpetua con el alma. 
Compañeros de celda eternos. 
Ninguno está limpio. 
Mas no exime de responsabilidad. 
Quien fuera arena de playa. 
Quien fuera la sal del mar. 
Recorrer el mundo sin barreras. 
Perderse en la inmensidad. 
Pero no son necesarias las alegorías. 
Ya estamos perdidos. 
¿No crees? 

lunes, 27 de abril de 2020

A solas con la mente, día 44.

Los ojos observan en la noche.
Juzgan sin ánimo de hacerlo. 
Cuestiones que es mejor no hacer.
Somos lo que piensan las estrellas. 
Somos lo que nunca decimos. 
Tiempo. 
Pausa. 
Muerte a la mente. 
Muerte al alma.

domingo, 26 de abril de 2020

A solas con la mente, día 43.

Repetitivo hasta la saciedad.
Velocidad inhumana. 
¿Pero que es humano?
Los límites se confunden en esta epopeya.
Pero la realidad no tiene nada de heroico. 
Dura como el diamante. 
Miedo y asco en las sombras. 
Todo estado ha sido explorado. 
Novedades aparecen cada día. 
No se sabe cuanto le queda. 
Quien sabe lo que es verdad. 
Cuantas más explosiones menos bombas.
Cuantos más números menos vida. 
Todos quieren volver a lo normal. 
Otros dicen que eso no era natural.
Que más da. 
Todo cambia para seguir igual. 
La realidad pasada no importa.
Las costumbres no son eternas. 
No es el deseo de volver lo que nos atormenta. 
Es el no saber cuando el roce de las manos volverá a parar tiempo. 

sábado, 25 de abril de 2020

A solas con la mente, día 42.

Cerrado por inexistencia.
Vuelva mañana.

Una vez mas en la lucha...
En el ultimo combate que conoceré.
Vivir y morir en este día...
Vivir y morir en este día... 

viernes, 24 de abril de 2020

A solas con la mente, día 41.

¿Cuando cambió todo?
Ya es tarde para volver atrás. 
Tratar de entenderlo embarra el terreno. 
Echar más leña al fuego. 
Cualquier tiempo pasado fue mejor. 
Cualquier tiempo pasado fue idealizado. 
No hay mejor ni peor, tan solo vivencias. 
Elecciones que marcan vidas. 
Nunca puedes tener otra oportunidad. 
Elige bien tu camino. 
Puedes llegar a un lugar sin retorno. 


¿Qué merece la pena? 
Poleas mueven el mundo en la sombra. 
Nadie sabe por qué nos levantamos. 
Pero ahí seguimos cada mañana. 
Rutina lo llaman. 
Muerte se dice. 
Vida se oye. 
Pero nada de eso es verdad. 
No nos han enseñado otra cosa. 
No conocemos otra manera. 
Sangre, sudor y lágrimas. 


Nadie encaja las piezas. 
Ninguno somos el tornillo que falta. 
El engranaje está roto. 
Pero sigue funcionando a toda máquina. 


Piensa lo que quieras. 
O no pienses nada. 
La búsqueda continúa. 
Todos perdemos en algún momento. 

¿Y si todo lo que sabes es mentira? 

Enroque largo. 
Salven al rey. 
Usen a la reina. 
Sacrifiquen peones. 
Fin de la partida. 
Jaque mate. 

Pensar no es existir. 
Existir no es vivir. 
Vivir no es pensar. 
Pensar es morir.
Morir no implica dejar de vivir. 

Qué complejo todo. 
Resiste amigo. 
Puede que no haya vuelta atrás. 
Pero que te quiten lo bailado.
Aunque no hayas seguido el ritmo. 

miércoles, 22 de abril de 2020

A solas con la mente, día 39.

El edificio se está derrumbando pero todos los días son iguales, como si el tiempo hubiera reducido la velocidad a un punto muerto que rompe la barrera del sonido. Todos tienen la misma preocupación reflejada de distinta forma, caminan hacia el abismo cantando canciones de todo tipo, mas el final resulta inamovible. Igual de peligroso es lanzar la moneda al aire que tratar de adivinar el resultado de la caída, la atomización general se palpa en la fisión del núcleo. La ciudad rebosa miedo, tantas teorías, tantos escenarios, ninguno parece el elegido hasta que sea demasiado tarde para cambiarlo. Supongo que al final se resume en eso, cambios, el motor de la historia, de la vida, del día a día. Qué poco gustan cuando se vive en equilibrio y como se desean cuando el viento sopla de lado, pero aunque conlleven lluvia que se lleve el presente, nunca cae agua al gusto de todos. 
Nadie está preparado.
Ya vienen. 

martes, 21 de abril de 2020

A solas con la mente, día 38.

Presos de la libertad. 
Esclavos del sistema. 
Tambores de guerra. 
Todo lo que haga será usado en su contra.
Personas reducidas a números. 
Espectáculo diario. 
Mundo hipócrita. 
Escritor hipócrita. 
Rebaños de distinto color. 
Pastores iguales. 
Perros descontrolados.
Lo temporal es permanente. 
Lo permanente es temporal. 
Navío sin rumbo mecido por las olas. 
Tripulación desconcertada.
Sálvese quien pueda. 
Todo es mentira. 
Nada es correcto. 
El barro iguala las formas. 
La verdad asoma. 
¿Qué es verdad? 
Ya da igual. 
Poco importa en que creas o dejes de. 
Quizás todo será diferente.
O la misma mierda de siempre. 

lunes, 20 de abril de 2020

A solas con la mente, día 37.

La niebla invoca al silencio.
El silencio trae paz. 
La paz conlleva caos. 
El caos tiene tranquilidad. 
La tranquilidad es inquietud. 
La inquietud es parte de la prisa. 
La prisa solo busca calma. 
La calma requiere pensar. 
Pensar es muerte. 
Sin muerte no hay vida. 
Sin vida no hay nada. 
En la nada está el todo. 
Todo es demasiado. 
Cantidad no es calidad. 
Calidad tampoco es felicidad. 
La felicidad no es la respuesta. 
Las respuestas no requieren preguntas. 
Preguntas siembran dudas. 
De las dudas nacen las ideas. 
Ideas son peligosas. 
El peligro es parte del camino.
En el camino todos buscan ser algo. 
¿Qué es ser algo? 
¿Qué es no querer ser algo? 
La respuesta es el fantástico Ralph. 

domingo, 19 de abril de 2020

A solas con la mente, día 36.

Derecha uno por loma, doscientos.
Izquierda cuatro por rasante, ojo bache. 
Sigue para derecha dos, frena, orquilla izquierda. 
Sigue a la derecha, ciento cincuenta. 
Trescientos por badén. 
Siete vueltas de campana.
Sonido de arranque. 
Izquierda tres para derecha uno. 
Sigue a la izquierda por rasante. 
Ciento cincuenta por loma. 
Choque lateral con valla. 
Tenemos un pinchazo en la trasera izquierda.
Problemas en caja de cambios. 
Fallo del motor.
Derecha cuatro para izquierda tres. 
Nunca sabes cuando parar. 
Drive to survive. 

sábado, 18 de abril de 2020

A solas con la mente, día 35.

Bilis. 

Cada día tengo más claro que hay dos Españas, no hablo de izquierda o derecha, hablo de los de arriba y de los de abajo. Primero de todo, cada día salen noticias de despliegues de la leche para detener a un fulano que estaba corriendo por la playa, pero es imposible hacer inspecciones de trabajo en todo el país.
Puedes ir a trabajar en bicicleta pero ni se te ocurra cogerla para ir a hacer deporte.
Te permiten hacinarte con un montón de gente en el metro para ir a producir, pero no puedes ir al entierro de tu abuela.
Tenemos el gobierno más progresista de Europa, pero no ha habido ni una sola nacionalización de empresas, por no hablar de las llamadas a la filantropía barata.
Hay un porcentaje escandaloso de muertes en residencias privadas, pero a día de hoy no sabemos quienes las llevan.
Cada día sale una polémica en una universidad por la mala gestión, la nulidad o la pésima calidad de la docencia online, pero el sistema se ha adaptado de manera exquisita. 
La población tiene más miedo de salir a la calle por la multa que le pueda caer que por el propio virus, pero vivimos en un estado de derecho. 
Se elogia cada día la labor de los sanitarios, se montan espectáculos para agradecer su labor, pero llevamos doce años de recortes sistemáticos en la sanidad pública.
Las muertes diarias se cantan como si fueran valores bursátiles haciendo un espectáculo de la pandemia.
Pones la televisión y parece que estamos confinados en casa por gusto propio inventando movidas nuevas para llevarlo mejor cada día. 
Cada zona y país cuenta los muertos como si de un bingo se tratase, cada uno a su manera. 
Todos los días salen artículos diciendo que estás haciendo mal la cuarentena, que deberías seguir una serie de pasos o acabarás jodido. 
Hay gente que se está muriendo de hambre pero quinientos euros al mes fomenta la vagancia, que también a ver cuanto tardan en aprobar la medida los filisteos. 
Están prohibidos los deshaucios pero la gente se va de sus casas amablemente acompañada de policías. 
Empresas facuran millones al año pero a la mínima que pueden presentan ERTEs y piden rescate de papá estado. 
Según el norte de Europa somos unos vagos pero el paraíso fiscal de Holanda son los padres. 
Se pretende empezar a producir mascarillas en la industria nacional cuando se lleva haciendo un desmantelamiento sistemático de ella desde Felipe González. 
En definitiva, aquí lo único que importa es que produzcas de alguna forma, sea en tu casa o en el trabajo, el resto no lo tienes permitido. 
Que mira, si quieres llenarte los bolsillos con segundas, terceras, cuartas matrículas, si quieres que la gente tenga miedo hasta de levantar la cabeza por si le meten un palo de la virgen, si quieres que la gente vaya de su casa al trabajo y del trabajo a casa, si quieres salvar la economía y este puto sistema deshumanizador que solo produce máquinas individuales dilo, tal y como está el patio más de uno va a aplaudir con las orejas, pero por favor, dejad de tomar a la gente por gilipollas, porque cansa a niveles irrisorios. 

Fin de la operación, bilis extraída con éxito. 

Solo el pueblo salva al pueblo. 

viernes, 17 de abril de 2020

A solas con la mente, día 34.

Siempre la misma cuestión nocturna. 
¿Sirven las palabras cuando todo se cae?
Tocar la última en el hundimiento. 
La caña de cerrar el bar.
El abrazo antes de la cuarentena
El temazo antes de irse a casa. 
El último chapuzón del verano. 
El soplo de aire fresco en la primavera. 
La nevada antes del final del inivierno. 
La hoja final del último árbol en otoño. 
Hay algo bello y misterioso en los finales. 
Pero sólo si sabes que es un hasta luego. 
Porque un final de verdad no tiene nada. 
Sólo es el fin.




jueves, 16 de abril de 2020

A solas con la mente, día 33.

Pies fríos impiden vivir.
Lluvia intermitente hace estragos. 
Odio sin razón en alguna situación. 
Caracol se encierra en casa. 
Tiempo perdido recuperado. 
Momentos recuperados perdidos. 
¿Qué somos?
Mundo contradictorio. 
La cuerda se tensa. 
Tambores en la lejanía. 
Siempre repetitivo. 
Diferente por instantes. 
Igual que nunca. 
Muerte al alma. 

miércoles, 15 de abril de 2020

A solas con la mente, día 32.

Hay días que no pasa nada.
El mundo se puede venir abajo. 
Puede arder París. 
Roma ser reducida a cenizas por Nerón. 
Morir gente bajo las bombas en Berlín. 
Secarse el Amazonas. 
Explotar la sociedad. 
Desaparecer la humanidad.
Pero seguirá sin pasar pasar nada. 
Quizás no sea del todo así. 
El tiempo sigue corriendo. 
Pero no se sabe hacia donde. 


martes, 14 de abril de 2020

A solas con la mente, día 31.

Tic tac, el reloj avanza.
Un mes ya.
Las caretas caen. 
Engranajes ocultos en marcha. 
Nadie sabe donde conduce el camino. 
Contradicciones diarias. 
Presión constante. 
No quieras saber la verdad. 
Está llena de mentiras. 
Historias que nunca serán. 
Recuerdos que jamás sucedieron. 
Desde arriba se cuentan situaciones. 
Abajo viven otras diferentes. 
Mas no existe brecha alguna.
El fin de un mundo. 
Hay cosas que cambian.
Y otras que nunca lo hacen. 

lunes, 13 de abril de 2020

A solas con la mente, día 30.

La vida se basa en aprender a nadar.
Esclavos del pasado, dueños del destino. 
O al menos lo que permita el sistema. 
El problema es que se juzga demasiado. 
Todos tenemos los mismos miedos.
¿Quien no se ha sentido vulnerable? 
Intentamos salvar el mundo.
Aunque eso nos lleve a ahorgarnos.
Cuesta marcar un límite. 
Pueden enseñarte a nadar. 
Pero nadie va a nadar por ti. 

domingo, 12 de abril de 2020

A solas con la mente, día 29.

Llega un punto que es insostenible.
¿Qué no se ha inventado ya?
Como una serpiente mordiéndose la cola.
El show debe continuar. 
No importa lo que pienses o sientas.
Son aspectos insignificantes. 
¿Es que nadie se da cuenta?
¿O hemos sucumbido ante el mal menor? 
Tan unidos y tan divididos. 
Tan solidarios y egoístas. 
Quizás siempre ha sido así. 
El poder corrompe, el pueblo muere. 
Los vencedores escriben la historia. 
Los perdedores mueren por ideales. 
¿Cual es el mejor mundo? 
Todos tienen una respuesta diferente. 
Pero siempre son las mismas preguntas. 

sábado, 11 de abril de 2020

A solas con la mente, día 28.

Hemos perdido.
Las máquinas ganaron la guerra. 
El mundo dejó de tener sentido. 
Los números marcan el devenir. 
Espectáculo macabro de masas. 
Información a modo de comida. 
No importa la gente sin rostro. 
Nada es real si no puedes verlo. 
Sacrificios para que todo gire. 
El ser es prescindible. 
La produción es la reina. 
El dinero es el rey. 
Ansia de tener más. 
¿Más que? 
Ojalá lo consigan todo. 
Ojalá lleguen hasta el final. 
Solo así se darán cuenta. 


Que cuando tienes todo no tienes nada. 

viernes, 10 de abril de 2020

A solas con la mente, día 27.

La tinta se acabó. 
Papel manchado de sangre. 
Sigue sin ser suficiente. 
Siempre hay alguien mejor. 
Ya no es lo mismo.
El tiempo crea personas diferentes. 
Lugares pierden significado. 
Los sentimentos se vuelven apáticos.
El río se seca. 
Estado de alarma. 
Confinamiento total del corazón. 

jueves, 9 de abril de 2020

A solas con la mente, día 26.

Ponte el cinturón, esto empieza. 
Vamos hacia arriba sin mirar atrás.
Poco a poco, ni pausa ni prisa. 
Disfruta las vistas, la felicidad invade. 
Que bonito se ve todo, no hay lugar mejor. Llegamos a la cima, el tiempo se detiene. 
Éxtasis, gafas de color rosa. 
El mundo es un lugar maravilloso. 
Tic tac, el tiempo se pone en marcha. 
El precipicio asoma, la velocidad aumenta.
Vértigo, hemos subido demasiado. 
Maldito sistema que exprime al alma. 
Bajamos con celeridad innata. 
El mundo es un lugar horrible. 
La oscuridad engulle las vistas. 
Se ve todo negro, todo lugar es mejor. 
Frenazo en seco, corazón encharcado. 
El pozo de la memoria hace estragos. 
Superficie de pronto, subida de nuevo. 
La montaña rusa de la vida. 
Atracción universal, experiencia individual.





miércoles, 8 de abril de 2020

A solas con la mente, día 25.

En esta historia no hay buenos ni malos.
No se puede buscar un vencedor.
Tampoco hubo pérdidas.
Solo queda el reflejo inquisidor. 
Las verdades afloran como cataratas. 
¿Se pudo hacer mejor? 
La respuesta crea dudas. 
En los ojos está la certeza. 
Cuando el camino se divide. 
No hay elección correcta.
Solo seguir al corazón. 
Ahí siempre se encuentra franqueza. 
Pero no hay rosas sin espinas.
Igual que hay callejones sin salida. 





martes, 7 de abril de 2020

A solas con la mente, día 24.

No sé que decirte que no hayas leído ya, mas aquí seguimos cada noche sin razón aparente. Parece que alguien se ha caído en el panel de control de la simulación que vivimos, todo se descontrola pero el mundo trata de aparentar normalidad. ¿Es tan malo aceptar que nada de lo que está pasando permite que la vida pueda seguir su derrotero común? ¿De verdad nos han jodido tanto que no podemos aceptar que los hechos afectan a nuestra alma? Empiezo a pensar que sí que lo sabemos pero nos da igual, hemos sucumbido ante la resistencia eterna a nuestra parte humana, eso que la filosofía lleva siglos debatiendo, solo somos máquinas que fabrican máquinas como diría un gran filósofo. Bien es cierto que cuando las cosas se ponen feas esa parte sale a relucir, no por mucho, la resistencia se defiende, el sistema crea monstruos, aunque no puedes crear algo que ya estaba ahí.
Quiero creer que todavía se puede hacer algo, que no todo está perdido y que todavía queda algo de humanidad en el mundo, pero igual el mundo tiene otra definición de humanidad. 
¿No estás hecho para el mundo o el mundo no está hecho para ti? 

lunes, 6 de abril de 2020

A solas con la mente, día 23.

Niebla en la oscuridad
Odio en los corazones
Luz en las tinieblas
Amor en la soledad
Felicidad en los recuerdos
                 en el futuro 
Rabia en el mundo
Miedo en las mentes
Dolor en las calles
Muerte en silencio
Tristeza en el alma
Las estrellas lloran
El sol se ha apagado
La luna no brilla
Y la vida sigue... 



domingo, 5 de abril de 2020

A solas con la mente, día 22.

El mayor miedo es dejar al aire libre los sentimientos, sentirte vulnerable, saber que pueden usar eso es tu contra. Es por eso que suelen estar enmascarados a través de actitudes o costumbres, haces ciertas cosas con mayor o menor frecuencia según tu estado de ánimo. Algunos buscan evadirse, otros amplificarlos hasta que el dolor se hace hogar, hay quien se enfrenta a ellos con todas las consecuencias, también están aquellos que los evitan, sin olvidarse de los que hacen todo a la vez. ¿Cual es la mejor forma? No hay mejor forma, los tópicos solo son eso, tópicos, hay veces que funcionan y otras que son papel mojado, puedes superarlos, dejarlos atrás o convivir con ellos el tiempo que quieras, todos pueden opinar, pero nadie sabe realmente como los vives. Todo se basa en la conversación con el propio ser, por eso el ser humano es sociable, si no lo fuera otra especie estaría ocupando su lugar, no porque supiera vivir mejor en sociedad, sino porque si dejas a un individuo un tiempo indefino solo ante su reflejo, nunca sale nada bueno de ahí. Et voilà, hemos dado con el problema de fondo de toda esta movida, la eterna conversación con el yo. Bien es cierto que existen matices, depende de la situación en la que estés, hay agravantes y alivios, todos tratamos de volver a donde fuimos felices, pero nadie explica que esa frase es pasado y el pasado es historia. Más como negarle alguien la dopamina que supone ese subidón de felicidad, esos breves instantes en los que te paras a pensar que lo que estás viviendo te hace feliz, sería como arrancarle el corazón y comertelo delante de él, aunque igual esa sensación sea extrañamente familiar.
¿Por qué es tan complicado la convivencia con el alma? Simple y complejo a la vez, somos nosotros quienes ponemos nuestro listón pero es la sociedad quien lo cuestiona, la misma que hace que vivamos personas maravillosas trata de derribarnos con todas sus fuerzas, provoca dudas, la duda lleva al odio y el odio al lado oscuro. No, esto no es Star Wars, en todo ser hay un lado oscuro que lucha por salir, se alimenta de las dudas que se generan al tratar de encontrar un sentido a la existencia, ese el reflejo que tanto miedo provoca, las expectativas respecto a tu vida, el miedo al rechazo, el odio al fracaso. 
Lo siento, no hay un manual para combatirlo, aunque lo hubiera tendría que estar adaptado a cada uno y se quedaría obsoleto tras leer la primera palabra. 
Lo único bueno es que todos tenemos dudas, no estás solo en la soledad del alma, quizás esa sea la respuesta. 

sábado, 4 de abril de 2020

viernes, 3 de abril de 2020

A solas con la mente, día 20.

Todo se nubla, se cortaron las alas, lo excepcional se vuelve normal. Nada es igual ni lo volverá a ser, aplíquese esto a cualquier día de una vida, siempre en constante cambio, siempre en adaptación, buscando una forma de abrirse paso entre la jungla, ¿quitas la maleza con cuidado o a machetazos?
Hay una brecha enorme en el techo, cada día se hace más grande, solo los que miran desde abajo serán capaces de cerrarla, construyendo de nuevo o volando la casa por los aires.
No sé, unos dirán que es lo más fácil, otros comprenderán, para otros siempre hay respuesta, igual solo es la pregunta equivocada. 
Tiempo, palabra mágica, todo arregla, separa o desaparece.
Se acabó, hablas de magia pero el tarro de las esencias hace tiempo que está vacío.
Nunca sabes cuando va a ser la última vez.
¿Acaso saberlo cambiaría algo? 

jueves, 2 de abril de 2020

A solas con la mente, día 19.

No sé.
Todas las noches. 
La misma frase. 
Nunca es el día. 
En el que hay certeza. 
Quizás sea mejor. 
La verdad siempre duele. 

miércoles, 1 de abril de 2020

A solas con la mente, día 18.

Todo se confunde, el espacio-tiempo ha colisionado, ya no importan los números. La lluvia llegó, el frío se instaló silencioso empapando todo, la cojera se acrecienta, los días no pasan en balde. ¿Que había en el agua que tanto miedo provocaba? Ha habido inviernos peores pero la primavera es gris, los colores han huido buscando lugares más prósperos, el viento azota desbocado y las tormentas han tomado el mando. ¿Qué clase de guerra vivimos donde no se oye el estallido de las bombas ni el silbido de las balas? No hay sonido que acompañe el final, no hay aroma de tristeza en la despedida, solo el punzante abrazo de la soledad seguido por el beso de la muerte. Tiempo hace que se gritó que la historia había muerto, que ya no iba a haber más que contar, mas en las noches de neón se baila la respuesta, la vida es un ciclo, la historia resucita.
En todo conflicto la memoria recuerda a quien dicta órdenes, para bien o para mal, los libros están llenos de nombres que nunca padecieron el sufrimento de un error, pero los errores matan y no todo el mundo es capaz de asumirlos. 
Pese a todo una verdad asoma en el cementerio, quienes combaten los errores, quienes transforman la derrota en victoria, quienes escriben el borrador del guión que saldrá a la luz de los recuerdos, son siempre los mismos. No tienen nombre, voz, voto o rostro, no pedirán medallas al valor ni reconocimiento alguno, ni tan siquiera una palabra de agradecimiento. 
Solo quieren seguir con su vida sin que nadie les diga que tienen que hacer, la misma que se les arrebata con el paso de las horas. 
Puede que el tiempo recuerde a otros, pero todos saben quienes salvaron a las flores de la primavera. 
Nunca se olvida a quien devuelve el color a la vida. 

martes, 31 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 17.

A veces se pierde la pluma, las palabras producen pereza y el cielo está más oscuro. Otras las ideas fluyen, la inspiración vital recorre el cuerpo y el sol brilla más de lo normal. Quizás hay veces que se ve estando ciego, se escucha estando sordo y se habla estando mudo. Ocasiones en las que el todo se come a la nada y en las que no hay nada pero se llena todo. 
Y días en los que uno está fuera de su alma.
¿Es más difícil bailar solo o acompañado? 

lunes, 30 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 16.

Un domingo en la época en que todos los días son domingo, que ironía. Sobrevivir a un domingo, que duro y que sencillo a la vez. Todo se cae en pedazos, ya no queda nada oculto, la luz de la ¿verdad? invade todos los rincones del planeta.
¿Qué hacer cuando el mundo está cambiando? ¿Sentarse a esperar que empiece el fuego? ¿Resistirse a los cambios? ¿Adaptarse?
Quien sabe, algunos lo tiene claro, otros no tanto, ninguno está equivocado. 
Muchas cosas van a ser diferentes, siempre que hay movimento lo excepcional se hace ley, las costumbres se acaban, nacen nuevas tradiciones, los muertos no pueden hablar. 
El miedo recorre los corazones, necesidad de supervencia en la adversidad, el humano ha sido desposeído de su condición, solo es un número en una escala de valor.
Puede que esto sea el punto de inflexión de toda una generación, puede que todo siga igual, puede que nadie se acuerde el año que viene, o puede que el año que viene estemos en otro día de estas líneas. 
Nadie lo sabe y ese el mayor miedo de todos, la incertidumbre, el no saber que será de lo que dabas por hecho, el cambio de guión en el último segundo. 
Al final lo único que queda es la esperanza, esa que se convierte en tristeza al ver como el tiempo destruye sus sueños. 
¿Qué voy a hacer? 
Yo solo quiero ver el mundo arder.
Contigo o sin ti. 

domingo, 29 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 15.

Nunca sabes por dónde empezar, ni de qué hablar, ni qué hacer. No te voy a mentir, cada día da más pereza y no se sabe hasta cuando vamos a seguir así. Si vienes aquí en busca de consejo sólo te diré que no seas muy duro contigo, cada uno hace lo que puede dentro de sus posibilidades, ¿Es mejor lo que fue o lo que pudo haber sido? Si hubiera sido igual sería mejor lo que fue, o no, pero es algo que nunca sabrás. No merece la pena preocuparse por cosas que no dependen de ti, pero cómo gusta intentar salvar el mundo, o al menos tratar de hacer el de los demás o el tuyo uno mejor. Siempre está ahí el eterno dilema, sentir o no sentir, Hamlet se equivocó de pregunta, para ser primero hay que sentir, lo que nunca se sabe es cual es la cantidad justa. Depende supongo, pero más allá de estereotipos poblacionales nadie tiene la respuesta, unos maldicen por sentir demasiado y otros solo quieren sentir algo aunque sea dolor, ninguno está a gusto en el baile de las emociones. ¿Estamos hablando de amor? Quizás, mas no es solo eso, las relaciones humanas son complicadas y albergan misterios insondables, pero lo que de verdad marca la diferencia es la relación con uno mismo, esa es la batalla más complicada. Sí, lo sé, vivimos en una sociedad y todo eso, al final esa relación está marcada por infinitos eventos sociales que suceden a lo largo del tiempo que tienes, provocan miedos, traumas, inseguridades, bueno que te voy a contar que no sepas ya. ¿Quien no tiene memorias grabadas a fuego? Lo que te digo es que pienso que la clave es ir más allá de todo eso. Al final todo hecho o acción depende de la perspectiva en que se mire, no hay verdades absolutas en el relato de tu vida, lo que hoy te preocupa mañana será solo una anécdota que contar. 
Pero lo fácil siempre fue la teoría. 

sábado, 28 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 14.

Piensa luego duele. 
Dudas en el horizonte. 
Callejón sin salida. 

La pájara está al caer. 
La subida es dura. 
Más aún la caída.

Peligro de dejar todo. 
El comienzo es fuerte. 
Pero nunca hay final. 

¿Qué será de la vida? 
Incomprensión eterna. 
Respuesta conocida.

El humo borró el pasado. 
Las cicatrices se cerraron. 
Mas sigue habiendo sangre. 

Para qué engañarse.
Esto no tiene sentido. 
Tiempo ha que se perdió.

Quizás no sea así. 
Puede que haya algo. 
Pero nadie está preparado para ello.

viernes, 27 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 13.

Riesgo de caer en la redundancia, ¿Qué no se ha dicho ya en este pantano de lo inamovible?
Odas a la resistencia, escritos de negatividad, renacimiento de las SS, terremotos geopolíticos, cada día parece haber infinitas cosas nuevas de las que hablar y todo se reduce a una pregunta: ¿Cúal es la mejor forma de convivir con uno mismo? 
La respuesta no existe o bien no hay una convincente, los derroteros de la experiencia vital son únicos en cada caso, no hay fórmulas mágicas ni atajos en la conversación eterna con la mente. 
Llegará un punto en el que estas líneas dejen de tener sentido, demasiados enigmas por descifrar ya que lo claro se volvió oscuro tiempo atrás, la experiencia hizo que se levantaran muros que no se deben de sortear. 
Tú que observas las palabras aquí mostradas, ¿qué esperas encontrar? ¿buscas una respuesta vital? ¿Es simple curiosidad? ¿O tratas de descifrar para después comentar? 
Tanto da, el motivo por el que estés aquí es algo que solo te incumbe a ti, mas si no es tu primera vez sabrás que el paso del tiempo es inevitable, nadie es igual que cuando se puso la primera letra ni lo pretendiera. 
¿Entonces por qué seguimos aquí manteniendo esté diálogo sin destino?
No hace falta que contestes. 
Solo espero que halles lo que deseas.

jueves, 26 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 12.

Siete universos tiene una mente, dieciocho memorias están en el olvido, infinitas estrellas en el cielo. Valorar es amar más aún cuando todavía puedes disfrutarlo, nunca subestimes el bien de las cosas queridas. El aire huele a indecisión e incertidumbre, muchas cabezas echan humo cuando todo parece estar parado, todo menos el planeta. Viejos fantasmas asoman en medio de la epidemia de soledad, presente en los corazones de aquellos que anhelan contacto. El miedo se apodera del poder, provocando nervios estructurales que no hacen más que separar las grietas, que se ocultaban en las sombras de la claridad. Lo conocido se vuelve anónimo, lo incierto se vuelve verdad, la rueda está girando y no se sabe cuando se detendrá. Las emociones afloran como un río desbordado, el conflicto aflora al calor de la mezcla de espacios, el pasado es presente y el presente ya pasó. Los amaneceres se vuelven idénticos con el paso de las nubes, formaciones oscuras que tratan de descifrar el futuro, el mismo que ha desaparecido en la confluencia de las edades. 
El tiempo ha muerto, larga vida al tiempo. 


miércoles, 25 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 11.

Hay cosas que siempre estuvieron ahí desde siempre, como el sol, como las estrellas. Son parte del escenario de la vida desde antes de tomar conciencia de lo que rodea la obra. Mas aún así cambian ante los ojos del observador con el paso del tiempo, sufriendo inviernos como cualquier otras. Sus significados adquieren una varianza que recorre la fina línea entre el bien y el mal, el delgado trazo rojo que acompaña en el camino que todos recorren. Permanecen dentro del frágil tarro que contiene los recuerdos, menzclándose unas con otras hasta confundir la realidad. No hay verdad alguna en ese lugar, tampoco se haya la mentira, solo hay tiempo pasado que compartió viaje en algún lugar perdido de la memoria.
¿Que cúal es su nombre? 
Estás haciendo la pregunta equivocada. 

martes, 24 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 10.

Espacio en blanco.
¿Qué ha pasado?
Nadie lo sabe. 
Falta les hace. 
No te quedes quieto. 
Es como hacer deporte. 
La mente necesita sudar. 
Así se alcanza. 
Oasis en el mar. 
Muro de piedra. 
Te vas a estrellar.
Pero siempre ha sido así. 
O rompe él o rompes tú. 
Acelera que se acerca. 
Nadie sabe frenar. 
¿Alguien sabe rebobinar? 
No hay respuesta. 
Ni arena en el desierto. 
Ni estrellas en la noche. 
Ni sol en el día. 
¿Cuándo sabes que es el final? 






lunes, 23 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 9.

Está ahí enfrente, delante de ti, agárralo que no escape, tienes que tener uno sea cual sea. Aprende de él, súperalo, usa sus enseñanzas para otras cosas, procura que no te haga daño. Disfrútalo a cada instante, haz que mereza la pena, no desperdicies nada de lo que te dice.
No dejes que te atrape, muévete aunque no te apetezca, parados solo están los árboles. Adáptate de la forma en la que quieras, continúa aunque te sangren los pies, no permitas que pueda contigo. 
Se oye un grito sordo en la oscuridad. 
Todo es mentira. 
No todo el mundo encuentra un lugar.
 




domingo, 22 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 8.

Algo malo se atisba en el horizonte. Esta noche no hay silencio, los perros ladran en la lejanía, inquietos desatan sus voces rasgando la oscuridad, tiempos oscuros se acercan. La misma batalla todos los días, de forma eterna, sin dar un respiro, qué hacer ante el dilema universal.
Folio en blanco, demasiados pensamientos para tan poca tinta.
Después de todo, solo hay una pregunta que hacer.

¿Por qué? 

sábado, 21 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 7.

Una hermana se duerme entre los brazos.
El silencio se apodera de la noche. No hay pájaros, ni coches en la lejanía, la oscuridad se ilumina por momentos ante los ojos. El día de la marmota una vez más. 
Todo comenzó hace muchas lunas en este lugar, el futuro siempre es incerto, no hay tráiler que pueda adelantar acontecimientos, y si lo hubiera quizás no tendría sentido el significado. 
Muchos amaneceres vieron las miradas, algunos tristes, otros felices, ninguno indeferente, con el calor del nuevo día se crean páginas para llenar con memorias.
Las mismas que con la siguiente salida del sol se desvanecen, poco a poco, como una gotera interminable, hasta ser incapaz de distinguir entre lo que es real y lo que no. En el pozo de la memoria se mezclan los hechos y los sueños, unidos por el deseo de que sean los segundos los primeros, pero con la certeza de que son más aquellos que aparecen durante el día.
Error, cierre de mecanismo de emergencia, todavía no se ha desbloqueado esta zona, pase más tiempo en cuarentena y vuelva otro día. 
¿Pero cuándo ha sido un buen día para volver? 

viernes, 20 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 6.

Esto es y será el día de la marmota. Tormentas a lo lejos.
Raíces profundas. 
Bochorno en la niebla. 
Honor perruno.
Frío en la tierra. 
Funeral acuático volador. 
Amenaza exterior. 
Súbito frenazo. 
Cuando menos lo esperas. 
En la cresta. 
Es donde más cuesta mantener el equilibrio. 
Y dónde mejores vistas hay. 


jueves, 19 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 5.

Alarmas en la mañana, sueño en la noche, luz al mediodía. No estamos, se funciona por inercia, como una rueda cuesta abajo, el final es la cama, pero a la vez es solo el principio, el verdadero todavía no se dislumbra en el horizonte. Incertidumbre, esa es la mayor enemiga, la esperanza es una aliada peligrosa, nunca sabes hasta cuando va a aguantar contigo, en el momento en el que ya no esté el fuego será el rey. Porque ni rey ni corona, palabras vacías, bolsillos llenos. Se oyen gritos llamando a la unidad, tratan de arreglar grietas de clase con pegamento de patria, la patria no alimenta familias, la patria dura unas semanas, pero cuando el encierro sea insostenible, la patria no será más que papel mojado. En todos estos acontecimientos, en todos estos estados de excepción, en toda la militarización, en todo este exceso de información que no es más que la propia falta de ella; algo se está moviendo por detrás, huele muy mal. La grieta generacional es grande pero el sonido inequívoco del miedo es fácil de reconocer en las palabras, también hartazgo, quizás un poco de incomprensión, pero la preocupación es evidente. 
Esta primavera va a llover más de lo normal, no me refiero al parte meteorológico, van a llover muchas cifras que a nadie le gusta que le mojen, esas que cuando son lejos no importan a nadie, pero cuando están cerca son catástrofe.
Siempre que en Europa ha habido muertos las cosas cambian de manera exponencial, hay que apretarse el cinturón, vienen curvas, de las muy peligrosas.
Mas entre tanta nube negra una verdad asoma inescrutable: hemos pasado por cosas peores. 

PD: Honor eterno a nuestros amigos peludos.


miércoles, 18 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 4.

Hay minas en el suelo, cuidado donde pisas. Ojalá volver a aquella playa donde no había nada que temer, donde todo era puro y el mar deleitaba tus oídos con el mecer de las olas. Qué tiempos aquellos. Mas no es en la pureza donde está la virtud, es en el saber bailar entre explosivos mientras maravillas a los presentes y desahogas tus penas. Eso es un arte que muy pocos conocen y menos aún manejan, solo así se puede alcanzar el equilibrio perfecto en la acometida de plasmar los sentimentos en tinta sobre papel.
No te me pongas profundo que todavía nos queda mucho juntos. Esto es surrealista, vivimos en una simulación. Medidas de guerra en forma de meme, plan de choque en diferido, un presidente con color de dorito. Honor eterno a nuestros amigos peludos. El sonido de las pisadas en el barro, la coreografía de los árboles al sol del viento, los rayos de sol pintando un lienzo, parece irreal que entre tanta movida queden cosas de este calibre. Pantallas virtuales echando humo, historia de un sacrificio, cruceiros dando de comer a gente, calor humano en el tormento de la adversidad. Conversaciones sobre el futuro, mecanismo de cierre de emergencia. 
Tiempo de introspección, demasiado tiempo puede provocar exceso de revoluciones, conllevan temperatura de motor elevada que prosigue con pérdidas de potencia finalizando con rotura del aparato. Carrera perdida y campeonato aplazado por virus estacional haciendo que las pérdidas sean irreparables. 
Te falta ritmo para hacer este baile, siempre en contra del tempo, ahora mismo ya estarías volando por los aires.
Te lo perdono, hoy ha sido un buen día. 





martes, 17 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 3.

Vaya, me he quedado dormido, cómo si importara mucho en estas circunstancias. Oh que bien, pasta para comer, honor a nuestros camaradas italianos. Hoy no hay recordatorio a nuestros fieles amigos de cuatro patas, la culpa la tienen sus iguales en versión humana. Pues nada, parece que ha quedado buen día para un apocalipsis virtual, algunos dicen dos meses, otros no cierran nada, se multiplican los ERTEs, las ironías están a la vuelta de la esquina, pero oye en el fondo esto ya se sabía, sabemos dónde vivimos y quien está al mando, exacto, nunca hay nadie al mando. Tranquilidad que queda mucho, en la espera el mejor aliado es la comida o el pitillo, mejor comer, viene bien para calmar esto que sube por el cuerpo hasta la cabeza. Maravillas de lo virtual, en la adversidad es donde se ve quien hizo su vocación y quien se lava las manos, siempre son menos los primeros. Estamos solos pero ya lo sabíamos. Va a ser una batalla a todos los niveles, económico, social, espiritual... Suenan tambores de guerra desde las bolsas. Y aquí estamos tú y yo, una vez más, como tantas personas, enfrentadas ante un espejo. Murmulllo, silencio, palabra, silencio, pregunta, silencio, grito, silencio, golpe, silencio, desesperación, silencio, olvido, silencio. La habitación está agitada, mas no se escucha nada, porque no hay dolor en las palabras, hay dolor en el silencio.
¿Pero que tiene la ausencia de sonido que provoca tal sufrimento? ¿Es pensar que no hay nada más que decir? ¿Es no saber qué hablar? 
Lo que da miedo del silencio es el propio silencio, el hecho de no romper ese estado por lo que pueda provocar, porque el silencio duele, pero las palabras matan.
Igual que todo este tiempo, igual que todas aquellas frases, siempre hay una parte que se queda en silencio después de una conversación. 

lunes, 16 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 2.

No, esto no es un sueño, sigue siendo todo real. Otra vez pescado para comer, como siga así la cosa voy a acabar siendo un tritón. Truenos a lo lejos, el sonido siempre es el mismo, las tormentas vienen y van pero los sentimentos permanecen. Don limpio, ¿pero estamos hablando de Apocalipsis Now?. Pura droga sin cortar, manos frías, corazón caliente, homenaje diario a nuestros hermanos peludos. Más agua, igual lo del tritón va a ser verdad, pero esta es diferente, esta es agradable, no ella en sí sino en los recuerdos, porque no hay nada bueno ni malo, solo memorias asociadas a situaciones. Menudas ironías, como los gorilas. Esto va a ser largo, todas las pantallas lo dicen, ¿que pasará despues? ¿Habrá algún cambio? ¿Cambiará todo para seguir igual? Va a ser algo que no va a dejar indiferente a nadie, y cuando las máscaras caen no todo el mundo baila. Silencio, demasiado silencio, nadie habla ya en la habitación, la incertidumbre es peor que un cuchillo, la esperanza hace de escudo, ¿hasta cuando será capaz de aguantar? Conversaciones reales ficticias, muchas preguntas sin respuesta en el vacío de la existencia, alternancias de situaciones jamás vividas, odio por amor en la noche iluminada. La mente teme, la mente miente, hay que ordenar el cuarto, tanto desorden provoca suciedad que lleva a la amargura. Mucho tiempo todavía nos queda por pasar juntos después de tanto separados, entonces sí que dijimos lo mismo. 

domingo, 15 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 1.

Oh dios, ¿Esto es real? ¿Está pasando?. Tanta película y documental sobre situaciones extremas y no hemos aprendido nada. El agua caliente hace que la cabeza no piense bien, hay pescado para comer, mala forma de comenzar, al menos comenzamos, hay personas que no le dan esa oportunidad. Calma todo el mundo, algo bueno ha de tener todo todo esto, el paraje desértico pide litros de gasolina deseando correr, desde un rincón se oye la eterna voz de que hay que ponerse en forma, carcajada general, no se descarta pero no es el momento, demasiado humo en la habitación. Mascotas, oh las mascotas, que nombre más despectivo y horrible para tales hermanos, reducir todos los sentimentos y experiencias que nos provocan a un simple juguete, casi como el amor, se oyen chillidos de freno. Pero mira qué maravilla, parece mentira que esté todo congelado ante tanto colorido de hoja y canto de pájaro, hay cosas que no se paran por mucho que se empeñen los humanos, como el tiempo, uy que vértigo, eso pasa por mirar atrás. Lo anormal se deja ver en lo normal, parece otro sábado cualquiera, pero no lo es, los complementos delatan, el tono denota nerviosismo, la cantidad alarma, pero esto no para, las palmeras que se doblan pero aguantan el huracan. Muertos vivientes con ojeras en las pantallas, extraño remanso de paz en la era virtual, ¿No era que somos animales sociales? ¿Como es posible que vivamos sin contacto? Eso sí que sería un estado de alarma. Oscuridad en el día, luz en la noche, o viceversa, las baterías se van agotando y parece que ya solo queda una persona en la habitación. El silencio agobiante se impone, menuda longitud, qué maravilla, el reloj marca las horas pero no tiene sentido, esto acaba de comenzar, muchas cuentas pendientes, mucha tinta ocultada en borrador, mucho silencio ante tanta pregunta.
Ha pasado ya tanto tiempo desde que nos vimos... Qué gusto tenerte de vuelta, aunque no pueda decir lo mismo.