domingo, 15 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 1.

Oh dios, ¿Esto es real? ¿Está pasando?. Tanta película y documental sobre situaciones extremas y no hemos aprendido nada. El agua caliente hace que la cabeza no piense bien, hay pescado para comer, mala forma de comenzar, al menos comenzamos, hay personas que no le dan esa oportunidad. Calma todo el mundo, algo bueno ha de tener todo todo esto, el paraje desértico pide litros de gasolina deseando correr, desde un rincón se oye la eterna voz de que hay que ponerse en forma, carcajada general, no se descarta pero no es el momento, demasiado humo en la habitación. Mascotas, oh las mascotas, que nombre más despectivo y horrible para tales hermanos, reducir todos los sentimentos y experiencias que nos provocan a un simple juguete, casi como el amor, se oyen chillidos de freno. Pero mira qué maravilla, parece mentira que esté todo congelado ante tanto colorido de hoja y canto de pájaro, hay cosas que no se paran por mucho que se empeñen los humanos, como el tiempo, uy que vértigo, eso pasa por mirar atrás. Lo anormal se deja ver en lo normal, parece otro sábado cualquiera, pero no lo es, los complementos delatan, el tono denota nerviosismo, la cantidad alarma, pero esto no para, las palmeras que se doblan pero aguantan el huracan. Muertos vivientes con ojeras en las pantallas, extraño remanso de paz en la era virtual, ¿No era que somos animales sociales? ¿Como es posible que vivamos sin contacto? Eso sí que sería un estado de alarma. Oscuridad en el día, luz en la noche, o viceversa, las baterías se van agotando y parece que ya solo queda una persona en la habitación. El silencio agobiante se impone, menuda longitud, qué maravilla, el reloj marca las horas pero no tiene sentido, esto acaba de comenzar, muchas cuentas pendientes, mucha tinta ocultada en borrador, mucho silencio ante tanta pregunta.
Ha pasado ya tanto tiempo desde que nos vimos... Qué gusto tenerte de vuelta, aunque no pueda decir lo mismo. 

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