Pero lo fácil siempre fue la teoría.
domingo, 29 de marzo de 2020
A solas con la mente, día 15.
Nunca sabes por dónde empezar, ni de qué hablar, ni qué hacer. No te voy a mentir, cada día da más pereza y no se sabe hasta cuando vamos a seguir así. Si vienes aquí en busca de consejo sólo te diré que no seas muy duro contigo, cada uno hace lo que puede dentro de sus posibilidades, ¿Es mejor lo que fue o lo que pudo haber sido? Si hubiera sido igual sería mejor lo que fue, o no, pero es algo que nunca sabrás. No merece la pena preocuparse por cosas que no dependen de ti, pero cómo gusta intentar salvar el mundo, o al menos tratar de hacer el de los demás o el tuyo uno mejor. Siempre está ahí el eterno dilema, sentir o no sentir, Hamlet se equivocó de pregunta, para ser primero hay que sentir, lo que nunca se sabe es cual es la cantidad justa. Depende supongo, pero más allá de estereotipos poblacionales nadie tiene la respuesta, unos maldicen por sentir demasiado y otros solo quieren sentir algo aunque sea dolor, ninguno está a gusto en el baile de las emociones. ¿Estamos hablando de amor? Quizás, mas no es solo eso, las relaciones humanas son complicadas y albergan misterios insondables, pero lo que de verdad marca la diferencia es la relación con uno mismo, esa es la batalla más complicada. Sí, lo sé, vivimos en una sociedad y todo eso, al final esa relación está marcada por infinitos eventos sociales que suceden a lo largo del tiempo que tienes, provocan miedos, traumas, inseguridades, bueno que te voy a contar que no sepas ya. ¿Quien no tiene memorias grabadas a fuego? Lo que te digo es que pienso que la clave es ir más allá de todo eso. Al final todo hecho o acción depende de la perspectiva en que se mire, no hay verdades absolutas en el relato de tu vida, lo que hoy te preocupa mañana será solo una anécdota que contar.
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