A veces se pierde la pluma, las palabras producen pereza y el cielo está más oscuro. Otras las ideas fluyen, la inspiración vital recorre el cuerpo y el sol brilla más de lo normal. Quizás hay veces que se ve estando ciego, se escucha estando sordo y se habla estando mudo. Ocasiones en las que el todo se come a la nada y en las que no hay nada pero se llena todo.
Y días en los que uno está fuera de su alma.
¿Es más difícil bailar solo o acompañado?
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