sábado, 21 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 7.

Una hermana se duerme entre los brazos.
El silencio se apodera de la noche. No hay pájaros, ni coches en la lejanía, la oscuridad se ilumina por momentos ante los ojos. El día de la marmota una vez más. 
Todo comenzó hace muchas lunas en este lugar, el futuro siempre es incerto, no hay tráiler que pueda adelantar acontecimientos, y si lo hubiera quizás no tendría sentido el significado. 
Muchos amaneceres vieron las miradas, algunos tristes, otros felices, ninguno indeferente, con el calor del nuevo día se crean páginas para llenar con memorias.
Las mismas que con la siguiente salida del sol se desvanecen, poco a poco, como una gotera interminable, hasta ser incapaz de distinguir entre lo que es real y lo que no. En el pozo de la memoria se mezclan los hechos y los sueños, unidos por el deseo de que sean los segundos los primeros, pero con la certeza de que son más aquellos que aparecen durante el día.
Error, cierre de mecanismo de emergencia, todavía no se ha desbloqueado esta zona, pase más tiempo en cuarentena y vuelva otro día. 
¿Pero cuándo ha sido un buen día para volver? 

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