El mayor miedo es dejar al aire libre los sentimientos, sentirte vulnerable, saber que pueden usar eso es tu contra. Es por eso que suelen estar enmascarados a través de actitudes o costumbres, haces ciertas cosas con mayor o menor frecuencia según tu estado de ánimo. Algunos buscan evadirse, otros amplificarlos hasta que el dolor se hace hogar, hay quien se enfrenta a ellos con todas las consecuencias, también están aquellos que los evitan, sin olvidarse de los que hacen todo a la vez. ¿Cual es la mejor forma? No hay mejor forma, los tópicos solo son eso, tópicos, hay veces que funcionan y otras que son papel mojado, puedes superarlos, dejarlos atrás o convivir con ellos el tiempo que quieras, todos pueden opinar, pero nadie sabe realmente como los vives. Todo se basa en la conversación con el propio ser, por eso el ser humano es sociable, si no lo fuera otra especie estaría ocupando su lugar, no porque supiera vivir mejor en sociedad, sino porque si dejas a un individuo un tiempo indefino solo ante su reflejo, nunca sale nada bueno de ahí.
Et voilà, hemos dado con el problema de fondo de toda esta movida, la eterna conversación con el yo. Bien es cierto que existen matices, depende de la situación en la que estés, hay agravantes y alivios, todos tratamos de volver a donde fuimos felices, pero nadie explica que esa frase es pasado y el pasado es historia. Más como negarle alguien la dopamina que supone ese subidón de felicidad, esos breves instantes en los que te paras a pensar que lo que estás viviendo te hace feliz, sería como arrancarle el corazón y comertelo delante de él, aunque igual esa sensación sea extrañamente familiar.
¿Por qué es tan complicado la convivencia con el alma? Simple y complejo a la vez, somos nosotros quienes ponemos nuestro listón pero es la sociedad quien lo cuestiona, la misma que hace que vivamos personas maravillosas trata de derribarnos con todas sus fuerzas, provoca dudas, la duda lleva al odio y el odio al lado oscuro. No, esto no es Star Wars, en todo ser hay un lado oscuro que lucha por salir, se alimenta de las dudas que se generan al tratar de encontrar un sentido a la existencia, ese el reflejo que tanto miedo provoca, las expectativas respecto a tu vida, el miedo al rechazo, el odio al fracaso.
Lo siento, no hay un manual para combatirlo, aunque lo hubiera tendría que estar adaptado a cada uno y se quedaría obsoleto tras leer la primera palabra.
Lo único bueno es que todos tenemos dudas, no estás solo en la soledad del alma, quizás esa sea la respuesta.
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