martes, 31 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 17.

A veces se pierde la pluma, las palabras producen pereza y el cielo está más oscuro. Otras las ideas fluyen, la inspiración vital recorre el cuerpo y el sol brilla más de lo normal. Quizás hay veces que se ve estando ciego, se escucha estando sordo y se habla estando mudo. Ocasiones en las que el todo se come a la nada y en las que no hay nada pero se llena todo. 
Y días en los que uno está fuera de su alma.
¿Es más difícil bailar solo o acompañado? 

lunes, 30 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 16.

Un domingo en la época en que todos los días son domingo, que ironía. Sobrevivir a un domingo, que duro y que sencillo a la vez. Todo se cae en pedazos, ya no queda nada oculto, la luz de la ¿verdad? invade todos los rincones del planeta.
¿Qué hacer cuando el mundo está cambiando? ¿Sentarse a esperar que empiece el fuego? ¿Resistirse a los cambios? ¿Adaptarse?
Quien sabe, algunos lo tiene claro, otros no tanto, ninguno está equivocado. 
Muchas cosas van a ser diferentes, siempre que hay movimento lo excepcional se hace ley, las costumbres se acaban, nacen nuevas tradiciones, los muertos no pueden hablar. 
El miedo recorre los corazones, necesidad de supervencia en la adversidad, el humano ha sido desposeído de su condición, solo es un número en una escala de valor.
Puede que esto sea el punto de inflexión de toda una generación, puede que todo siga igual, puede que nadie se acuerde el año que viene, o puede que el año que viene estemos en otro día de estas líneas. 
Nadie lo sabe y ese el mayor miedo de todos, la incertidumbre, el no saber que será de lo que dabas por hecho, el cambio de guión en el último segundo. 
Al final lo único que queda es la esperanza, esa que se convierte en tristeza al ver como el tiempo destruye sus sueños. 
¿Qué voy a hacer? 
Yo solo quiero ver el mundo arder.
Contigo o sin ti. 

domingo, 29 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 15.

Nunca sabes por dónde empezar, ni de qué hablar, ni qué hacer. No te voy a mentir, cada día da más pereza y no se sabe hasta cuando vamos a seguir así. Si vienes aquí en busca de consejo sólo te diré que no seas muy duro contigo, cada uno hace lo que puede dentro de sus posibilidades, ¿Es mejor lo que fue o lo que pudo haber sido? Si hubiera sido igual sería mejor lo que fue, o no, pero es algo que nunca sabrás. No merece la pena preocuparse por cosas que no dependen de ti, pero cómo gusta intentar salvar el mundo, o al menos tratar de hacer el de los demás o el tuyo uno mejor. Siempre está ahí el eterno dilema, sentir o no sentir, Hamlet se equivocó de pregunta, para ser primero hay que sentir, lo que nunca se sabe es cual es la cantidad justa. Depende supongo, pero más allá de estereotipos poblacionales nadie tiene la respuesta, unos maldicen por sentir demasiado y otros solo quieren sentir algo aunque sea dolor, ninguno está a gusto en el baile de las emociones. ¿Estamos hablando de amor? Quizás, mas no es solo eso, las relaciones humanas son complicadas y albergan misterios insondables, pero lo que de verdad marca la diferencia es la relación con uno mismo, esa es la batalla más complicada. Sí, lo sé, vivimos en una sociedad y todo eso, al final esa relación está marcada por infinitos eventos sociales que suceden a lo largo del tiempo que tienes, provocan miedos, traumas, inseguridades, bueno que te voy a contar que no sepas ya. ¿Quien no tiene memorias grabadas a fuego? Lo que te digo es que pienso que la clave es ir más allá de todo eso. Al final todo hecho o acción depende de la perspectiva en que se mire, no hay verdades absolutas en el relato de tu vida, lo que hoy te preocupa mañana será solo una anécdota que contar. 
Pero lo fácil siempre fue la teoría. 

sábado, 28 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 14.

Piensa luego duele. 
Dudas en el horizonte. 
Callejón sin salida. 

La pájara está al caer. 
La subida es dura. 
Más aún la caída.

Peligro de dejar todo. 
El comienzo es fuerte. 
Pero nunca hay final. 

¿Qué será de la vida? 
Incomprensión eterna. 
Respuesta conocida.

El humo borró el pasado. 
Las cicatrices se cerraron. 
Mas sigue habiendo sangre. 

Para qué engañarse.
Esto no tiene sentido. 
Tiempo ha que se perdió.

Quizás no sea así. 
Puede que haya algo. 
Pero nadie está preparado para ello.

viernes, 27 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 13.

Riesgo de caer en la redundancia, ¿Qué no se ha dicho ya en este pantano de lo inamovible?
Odas a la resistencia, escritos de negatividad, renacimiento de las SS, terremotos geopolíticos, cada día parece haber infinitas cosas nuevas de las que hablar y todo se reduce a una pregunta: ¿Cúal es la mejor forma de convivir con uno mismo? 
La respuesta no existe o bien no hay una convincente, los derroteros de la experiencia vital son únicos en cada caso, no hay fórmulas mágicas ni atajos en la conversación eterna con la mente. 
Llegará un punto en el que estas líneas dejen de tener sentido, demasiados enigmas por descifrar ya que lo claro se volvió oscuro tiempo atrás, la experiencia hizo que se levantaran muros que no se deben de sortear. 
Tú que observas las palabras aquí mostradas, ¿qué esperas encontrar? ¿buscas una respuesta vital? ¿Es simple curiosidad? ¿O tratas de descifrar para después comentar? 
Tanto da, el motivo por el que estés aquí es algo que solo te incumbe a ti, mas si no es tu primera vez sabrás que el paso del tiempo es inevitable, nadie es igual que cuando se puso la primera letra ni lo pretendiera. 
¿Entonces por qué seguimos aquí manteniendo esté diálogo sin destino?
No hace falta que contestes. 
Solo espero que halles lo que deseas.

jueves, 26 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 12.

Siete universos tiene una mente, dieciocho memorias están en el olvido, infinitas estrellas en el cielo. Valorar es amar más aún cuando todavía puedes disfrutarlo, nunca subestimes el bien de las cosas queridas. El aire huele a indecisión e incertidumbre, muchas cabezas echan humo cuando todo parece estar parado, todo menos el planeta. Viejos fantasmas asoman en medio de la epidemia de soledad, presente en los corazones de aquellos que anhelan contacto. El miedo se apodera del poder, provocando nervios estructurales que no hacen más que separar las grietas, que se ocultaban en las sombras de la claridad. Lo conocido se vuelve anónimo, lo incierto se vuelve verdad, la rueda está girando y no se sabe cuando se detendrá. Las emociones afloran como un río desbordado, el conflicto aflora al calor de la mezcla de espacios, el pasado es presente y el presente ya pasó. Los amaneceres se vuelven idénticos con el paso de las nubes, formaciones oscuras que tratan de descifrar el futuro, el mismo que ha desaparecido en la confluencia de las edades. 
El tiempo ha muerto, larga vida al tiempo. 


miércoles, 25 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 11.

Hay cosas que siempre estuvieron ahí desde siempre, como el sol, como las estrellas. Son parte del escenario de la vida desde antes de tomar conciencia de lo que rodea la obra. Mas aún así cambian ante los ojos del observador con el paso del tiempo, sufriendo inviernos como cualquier otras. Sus significados adquieren una varianza que recorre la fina línea entre el bien y el mal, el delgado trazo rojo que acompaña en el camino que todos recorren. Permanecen dentro del frágil tarro que contiene los recuerdos, menzclándose unas con otras hasta confundir la realidad. No hay verdad alguna en ese lugar, tampoco se haya la mentira, solo hay tiempo pasado que compartió viaje en algún lugar perdido de la memoria.
¿Que cúal es su nombre? 
Estás haciendo la pregunta equivocada. 

martes, 24 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 10.

Espacio en blanco.
¿Qué ha pasado?
Nadie lo sabe. 
Falta les hace. 
No te quedes quieto. 
Es como hacer deporte. 
La mente necesita sudar. 
Así se alcanza. 
Oasis en el mar. 
Muro de piedra. 
Te vas a estrellar.
Pero siempre ha sido así. 
O rompe él o rompes tú. 
Acelera que se acerca. 
Nadie sabe frenar. 
¿Alguien sabe rebobinar? 
No hay respuesta. 
Ni arena en el desierto. 
Ni estrellas en la noche. 
Ni sol en el día. 
¿Cuándo sabes que es el final? 






lunes, 23 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 9.

Está ahí enfrente, delante de ti, agárralo que no escape, tienes que tener uno sea cual sea. Aprende de él, súperalo, usa sus enseñanzas para otras cosas, procura que no te haga daño. Disfrútalo a cada instante, haz que mereza la pena, no desperdicies nada de lo que te dice.
No dejes que te atrape, muévete aunque no te apetezca, parados solo están los árboles. Adáptate de la forma en la que quieras, continúa aunque te sangren los pies, no permitas que pueda contigo. 
Se oye un grito sordo en la oscuridad. 
Todo es mentira. 
No todo el mundo encuentra un lugar.
 




domingo, 22 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 8.

Algo malo se atisba en el horizonte. Esta noche no hay silencio, los perros ladran en la lejanía, inquietos desatan sus voces rasgando la oscuridad, tiempos oscuros se acercan. La misma batalla todos los días, de forma eterna, sin dar un respiro, qué hacer ante el dilema universal.
Folio en blanco, demasiados pensamientos para tan poca tinta.
Después de todo, solo hay una pregunta que hacer.

¿Por qué? 

sábado, 21 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 7.

Una hermana se duerme entre los brazos.
El silencio se apodera de la noche. No hay pájaros, ni coches en la lejanía, la oscuridad se ilumina por momentos ante los ojos. El día de la marmota una vez más. 
Todo comenzó hace muchas lunas en este lugar, el futuro siempre es incerto, no hay tráiler que pueda adelantar acontecimientos, y si lo hubiera quizás no tendría sentido el significado. 
Muchos amaneceres vieron las miradas, algunos tristes, otros felices, ninguno indeferente, con el calor del nuevo día se crean páginas para llenar con memorias.
Las mismas que con la siguiente salida del sol se desvanecen, poco a poco, como una gotera interminable, hasta ser incapaz de distinguir entre lo que es real y lo que no. En el pozo de la memoria se mezclan los hechos y los sueños, unidos por el deseo de que sean los segundos los primeros, pero con la certeza de que son más aquellos que aparecen durante el día.
Error, cierre de mecanismo de emergencia, todavía no se ha desbloqueado esta zona, pase más tiempo en cuarentena y vuelva otro día. 
¿Pero cuándo ha sido un buen día para volver? 

viernes, 20 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 6.

Esto es y será el día de la marmota. Tormentas a lo lejos.
Raíces profundas. 
Bochorno en la niebla. 
Honor perruno.
Frío en la tierra. 
Funeral acuático volador. 
Amenaza exterior. 
Súbito frenazo. 
Cuando menos lo esperas. 
En la cresta. 
Es donde más cuesta mantener el equilibrio. 
Y dónde mejores vistas hay. 


jueves, 19 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 5.

Alarmas en la mañana, sueño en la noche, luz al mediodía. No estamos, se funciona por inercia, como una rueda cuesta abajo, el final es la cama, pero a la vez es solo el principio, el verdadero todavía no se dislumbra en el horizonte. Incertidumbre, esa es la mayor enemiga, la esperanza es una aliada peligrosa, nunca sabes hasta cuando va a aguantar contigo, en el momento en el que ya no esté el fuego será el rey. Porque ni rey ni corona, palabras vacías, bolsillos llenos. Se oyen gritos llamando a la unidad, tratan de arreglar grietas de clase con pegamento de patria, la patria no alimenta familias, la patria dura unas semanas, pero cuando el encierro sea insostenible, la patria no será más que papel mojado. En todos estos acontecimientos, en todos estos estados de excepción, en toda la militarización, en todo este exceso de información que no es más que la propia falta de ella; algo se está moviendo por detrás, huele muy mal. La grieta generacional es grande pero el sonido inequívoco del miedo es fácil de reconocer en las palabras, también hartazgo, quizás un poco de incomprensión, pero la preocupación es evidente. 
Esta primavera va a llover más de lo normal, no me refiero al parte meteorológico, van a llover muchas cifras que a nadie le gusta que le mojen, esas que cuando son lejos no importan a nadie, pero cuando están cerca son catástrofe.
Siempre que en Europa ha habido muertos las cosas cambian de manera exponencial, hay que apretarse el cinturón, vienen curvas, de las muy peligrosas.
Mas entre tanta nube negra una verdad asoma inescrutable: hemos pasado por cosas peores. 

PD: Honor eterno a nuestros amigos peludos.


miércoles, 18 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 4.

Hay minas en el suelo, cuidado donde pisas. Ojalá volver a aquella playa donde no había nada que temer, donde todo era puro y el mar deleitaba tus oídos con el mecer de las olas. Qué tiempos aquellos. Mas no es en la pureza donde está la virtud, es en el saber bailar entre explosivos mientras maravillas a los presentes y desahogas tus penas. Eso es un arte que muy pocos conocen y menos aún manejan, solo así se puede alcanzar el equilibrio perfecto en la acometida de plasmar los sentimentos en tinta sobre papel.
No te me pongas profundo que todavía nos queda mucho juntos. Esto es surrealista, vivimos en una simulación. Medidas de guerra en forma de meme, plan de choque en diferido, un presidente con color de dorito. Honor eterno a nuestros amigos peludos. El sonido de las pisadas en el barro, la coreografía de los árboles al sol del viento, los rayos de sol pintando un lienzo, parece irreal que entre tanta movida queden cosas de este calibre. Pantallas virtuales echando humo, historia de un sacrificio, cruceiros dando de comer a gente, calor humano en el tormento de la adversidad. Conversaciones sobre el futuro, mecanismo de cierre de emergencia. 
Tiempo de introspección, demasiado tiempo puede provocar exceso de revoluciones, conllevan temperatura de motor elevada que prosigue con pérdidas de potencia finalizando con rotura del aparato. Carrera perdida y campeonato aplazado por virus estacional haciendo que las pérdidas sean irreparables. 
Te falta ritmo para hacer este baile, siempre en contra del tempo, ahora mismo ya estarías volando por los aires.
Te lo perdono, hoy ha sido un buen día. 





martes, 17 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 3.

Vaya, me he quedado dormido, cómo si importara mucho en estas circunstancias. Oh que bien, pasta para comer, honor a nuestros camaradas italianos. Hoy no hay recordatorio a nuestros fieles amigos de cuatro patas, la culpa la tienen sus iguales en versión humana. Pues nada, parece que ha quedado buen día para un apocalipsis virtual, algunos dicen dos meses, otros no cierran nada, se multiplican los ERTEs, las ironías están a la vuelta de la esquina, pero oye en el fondo esto ya se sabía, sabemos dónde vivimos y quien está al mando, exacto, nunca hay nadie al mando. Tranquilidad que queda mucho, en la espera el mejor aliado es la comida o el pitillo, mejor comer, viene bien para calmar esto que sube por el cuerpo hasta la cabeza. Maravillas de lo virtual, en la adversidad es donde se ve quien hizo su vocación y quien se lava las manos, siempre son menos los primeros. Estamos solos pero ya lo sabíamos. Va a ser una batalla a todos los niveles, económico, social, espiritual... Suenan tambores de guerra desde las bolsas. Y aquí estamos tú y yo, una vez más, como tantas personas, enfrentadas ante un espejo. Murmulllo, silencio, palabra, silencio, pregunta, silencio, grito, silencio, golpe, silencio, desesperación, silencio, olvido, silencio. La habitación está agitada, mas no se escucha nada, porque no hay dolor en las palabras, hay dolor en el silencio.
¿Pero que tiene la ausencia de sonido que provoca tal sufrimento? ¿Es pensar que no hay nada más que decir? ¿Es no saber qué hablar? 
Lo que da miedo del silencio es el propio silencio, el hecho de no romper ese estado por lo que pueda provocar, porque el silencio duele, pero las palabras matan.
Igual que todo este tiempo, igual que todas aquellas frases, siempre hay una parte que se queda en silencio después de una conversación. 

lunes, 16 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 2.

No, esto no es un sueño, sigue siendo todo real. Otra vez pescado para comer, como siga así la cosa voy a acabar siendo un tritón. Truenos a lo lejos, el sonido siempre es el mismo, las tormentas vienen y van pero los sentimentos permanecen. Don limpio, ¿pero estamos hablando de Apocalipsis Now?. Pura droga sin cortar, manos frías, corazón caliente, homenaje diario a nuestros hermanos peludos. Más agua, igual lo del tritón va a ser verdad, pero esta es diferente, esta es agradable, no ella en sí sino en los recuerdos, porque no hay nada bueno ni malo, solo memorias asociadas a situaciones. Menudas ironías, como los gorilas. Esto va a ser largo, todas las pantallas lo dicen, ¿que pasará despues? ¿Habrá algún cambio? ¿Cambiará todo para seguir igual? Va a ser algo que no va a dejar indiferente a nadie, y cuando las máscaras caen no todo el mundo baila. Silencio, demasiado silencio, nadie habla ya en la habitación, la incertidumbre es peor que un cuchillo, la esperanza hace de escudo, ¿hasta cuando será capaz de aguantar? Conversaciones reales ficticias, muchas preguntas sin respuesta en el vacío de la existencia, alternancias de situaciones jamás vividas, odio por amor en la noche iluminada. La mente teme, la mente miente, hay que ordenar el cuarto, tanto desorden provoca suciedad que lleva a la amargura. Mucho tiempo todavía nos queda por pasar juntos después de tanto separados, entonces sí que dijimos lo mismo. 

domingo, 15 de marzo de 2020

A solas con la mente, día 1.

Oh dios, ¿Esto es real? ¿Está pasando?. Tanta película y documental sobre situaciones extremas y no hemos aprendido nada. El agua caliente hace que la cabeza no piense bien, hay pescado para comer, mala forma de comenzar, al menos comenzamos, hay personas que no le dan esa oportunidad. Calma todo el mundo, algo bueno ha de tener todo todo esto, el paraje desértico pide litros de gasolina deseando correr, desde un rincón se oye la eterna voz de que hay que ponerse en forma, carcajada general, no se descarta pero no es el momento, demasiado humo en la habitación. Mascotas, oh las mascotas, que nombre más despectivo y horrible para tales hermanos, reducir todos los sentimentos y experiencias que nos provocan a un simple juguete, casi como el amor, se oyen chillidos de freno. Pero mira qué maravilla, parece mentira que esté todo congelado ante tanto colorido de hoja y canto de pájaro, hay cosas que no se paran por mucho que se empeñen los humanos, como el tiempo, uy que vértigo, eso pasa por mirar atrás. Lo anormal se deja ver en lo normal, parece otro sábado cualquiera, pero no lo es, los complementos delatan, el tono denota nerviosismo, la cantidad alarma, pero esto no para, las palmeras que se doblan pero aguantan el huracan. Muertos vivientes con ojeras en las pantallas, extraño remanso de paz en la era virtual, ¿No era que somos animales sociales? ¿Como es posible que vivamos sin contacto? Eso sí que sería un estado de alarma. Oscuridad en el día, luz en la noche, o viceversa, las baterías se van agotando y parece que ya solo queda una persona en la habitación. El silencio agobiante se impone, menuda longitud, qué maravilla, el reloj marca las horas pero no tiene sentido, esto acaba de comenzar, muchas cuentas pendientes, mucha tinta ocultada en borrador, mucho silencio ante tanta pregunta.
Ha pasado ya tanto tiempo desde que nos vimos... Qué gusto tenerte de vuelta, aunque no pueda decir lo mismo.