Bilis.
Cada día tengo más claro que hay dos Españas, no hablo de izquierda o derecha, hablo de los de arriba y de los de abajo. Primero de todo, cada día salen noticias de despliegues de la leche para detener a un fulano que estaba corriendo por la playa, pero es imposible hacer inspecciones de trabajo en todo el país.
Puedes ir a trabajar en bicicleta pero ni se te ocurra cogerla para ir a hacer deporte.
Te permiten hacinarte con un montón de gente en el metro para ir a producir, pero no puedes ir al entierro de tu abuela.
Tenemos el gobierno más progresista de Europa, pero no ha habido ni una sola nacionalización de empresas, por no hablar de las llamadas a la filantropía barata.
Hay un porcentaje escandaloso de muertes en residencias privadas, pero a día de hoy no sabemos quienes las llevan.
Cada día sale una polémica en una universidad por la mala gestión, la nulidad o la pésima calidad de la docencia online, pero el sistema se ha adaptado de manera exquisita.
La población tiene más miedo de salir a la calle por la multa que le pueda caer que por el propio virus, pero vivimos en un estado de derecho.
Se elogia cada día la labor de los sanitarios, se montan espectáculos para agradecer su labor, pero llevamos doce años de recortes sistemáticos en la sanidad pública.
Las muertes diarias se cantan como si fueran valores bursátiles haciendo un espectáculo de la pandemia.
Pones la televisión y parece que estamos confinados en casa por gusto propio inventando movidas nuevas para llevarlo mejor cada día.
Cada zona y país cuenta los muertos como si de un bingo se tratase, cada uno a su manera.
Todos los días salen artículos diciendo que estás haciendo mal la cuarentena, que deberías seguir una serie de pasos o acabarás jodido.
Hay gente que se está muriendo de hambre pero quinientos euros al mes fomenta la vagancia, que también a ver cuanto tardan en aprobar la medida los filisteos.
Están prohibidos los deshaucios pero la gente se va de sus casas amablemente acompañada de policías.
Empresas facuran millones al año pero a la mínima que pueden presentan ERTEs y piden rescate de papá estado.
Según el norte de Europa somos unos vagos pero el paraíso fiscal de Holanda son los padres.
Se pretende empezar a producir mascarillas en la industria nacional cuando se lleva haciendo un desmantelamiento sistemático de ella desde Felipe González.
En definitiva, aquí lo único que importa es que produzcas de alguna forma, sea en tu casa o en el trabajo, el resto no lo tienes permitido.
Que mira, si quieres llenarte los bolsillos con segundas, terceras, cuartas matrículas, si quieres que la gente tenga miedo hasta de levantar la cabeza por si le meten un palo de la virgen, si quieres que la gente vaya de su casa al trabajo y del trabajo a casa, si quieres salvar la economía y este puto sistema deshumanizador que solo produce máquinas individuales dilo, tal y como está el patio más de uno va a aplaudir con las orejas, pero por favor, dejad de tomar a la gente por gilipollas, porque cansa a niveles irrisorios.
Fin de la operación, bilis extraída con éxito.
Solo el pueblo salva al pueblo.