jueves, 30 de abril de 2020

A solas con la mente, día 47.

Siempre es lo mismo.
No sé para que estamos aquí. 
Si hablamos de todo. 
Pero no decimos nada.
Hace ya tiempo que se cerró la puerta. 
La llave se tiró a un lugar desconocido. 
Y aquí sigues intentando echarla a abajo. 
Las cosas cambiaron. 
No puedes hacer un butrón como antes.
Da igual si es público o privado. 
La esencia se perdió. 
El sentido se corrompió. 
La lluvia llegó para llevarse todo.
Y el encierro infinito empezó.


miércoles, 29 de abril de 2020

A solas con la mente, día 46.

Todo se acaba.
Las cosas que damos por hecho. 
Las vivimos como si lo fueran. 
El acento del inglés los domingos.
Las amistades que son eternas. 
La ausencia de resaca. 
El físico indestructible.
Los valores jurados.
Los besos que siempre estaban. 
La silla en la cabecera en navidad. 
La mascota que es familia. 
El primer amor. 
El chapuzón al volver de fiesta en verano. 
Los días victoriosos de los nuestros. 
La excursión de fin de curso. 
El viaje con los amigos. 
Las tardes con tus primos. 
El verano en que no faltaba nadie. 
El inverno en el que estaban todos. 
Las voces familiares detrás de la pantalla. 
Las conversaciones de madrugada. 
Llegar siempre tarde con bronca incluída. 
Esperar lo infinito por alguien. 
La caña en el bar de siempre. 
El café en el descanso. 
El pitillo antes de entrar a clase.
La serie en común. 
La mítica frase con la misma entonación. 
Las heridas en las rodillas. 
Los abrazos en medio de la noche. 
Los cumpleaños deseados.
La ilusión de la magia navideña. 
La inocencia de cuando eras niño. 
Nunca hay nada eterno. 
Todo se acaba perdiendo o cambiando. 
Ninguno se da cuenta hasta que pasa. 
La tormenta llega y lo lleva todo. 
Dejándonos con las manos vacias. 
Tratando de llenarlas de nuevo. 
Nadie ha muerto por ello.
Pero dime, tú que has llegado hasta aquí. 
¿Qué ves en el reflejo de las palabras? 







martes, 28 de abril de 2020

A solas con la mente, día 45.

Siempre cuesta empezar.
Nunca hubo un manual de como hacerlo. 
Realmente nunca hay una guía para nada. 
Es más fácil cuestionar lo andado. 
Que la ruta para seguir caminado.
Es más sencillo echar balones fuera.
Que salir jugando desde atrás. 
Nada está mal. 
Y en lo relativo está la trampa. 
Siempre vivimos la incertidumbre. 
Y todavía nadie se ha acostumbrado. 
Vivimos de contradicciones. 
Bebemos de la hipocresía.
Pero todos ansiamos la pureza. 
La paz eterna que calme el huracán. 
En la noche todo sale a la luz. 
Somos un lugar peligroso. 
Condenados a convivir con nosotros. 
Cadena perpetua con el alma. 
Compañeros de celda eternos. 
Ninguno está limpio. 
Mas no exime de responsabilidad. 
Quien fuera arena de playa. 
Quien fuera la sal del mar. 
Recorrer el mundo sin barreras. 
Perderse en la inmensidad. 
Pero no son necesarias las alegorías. 
Ya estamos perdidos. 
¿No crees? 

lunes, 27 de abril de 2020

A solas con la mente, día 44.

Los ojos observan en la noche.
Juzgan sin ánimo de hacerlo. 
Cuestiones que es mejor no hacer.
Somos lo que piensan las estrellas. 
Somos lo que nunca decimos. 
Tiempo. 
Pausa. 
Muerte a la mente. 
Muerte al alma.

domingo, 26 de abril de 2020

A solas con la mente, día 43.

Repetitivo hasta la saciedad.
Velocidad inhumana. 
¿Pero que es humano?
Los límites se confunden en esta epopeya.
Pero la realidad no tiene nada de heroico. 
Dura como el diamante. 
Miedo y asco en las sombras. 
Todo estado ha sido explorado. 
Novedades aparecen cada día. 
No se sabe cuanto le queda. 
Quien sabe lo que es verdad. 
Cuantas más explosiones menos bombas.
Cuantos más números menos vida. 
Todos quieren volver a lo normal. 
Otros dicen que eso no era natural.
Que más da. 
Todo cambia para seguir igual. 
La realidad pasada no importa.
Las costumbres no son eternas. 
No es el deseo de volver lo que nos atormenta. 
Es el no saber cuando el roce de las manos volverá a parar tiempo. 

sábado, 25 de abril de 2020

A solas con la mente, día 42.

Cerrado por inexistencia.
Vuelva mañana.

Una vez mas en la lucha...
En el ultimo combate que conoceré.
Vivir y morir en este día...
Vivir y morir en este día... 

viernes, 24 de abril de 2020

A solas con la mente, día 41.

¿Cuando cambió todo?
Ya es tarde para volver atrás. 
Tratar de entenderlo embarra el terreno. 
Echar más leña al fuego. 
Cualquier tiempo pasado fue mejor. 
Cualquier tiempo pasado fue idealizado. 
No hay mejor ni peor, tan solo vivencias. 
Elecciones que marcan vidas. 
Nunca puedes tener otra oportunidad. 
Elige bien tu camino. 
Puedes llegar a un lugar sin retorno. 


¿Qué merece la pena? 
Poleas mueven el mundo en la sombra. 
Nadie sabe por qué nos levantamos. 
Pero ahí seguimos cada mañana. 
Rutina lo llaman. 
Muerte se dice. 
Vida se oye. 
Pero nada de eso es verdad. 
No nos han enseñado otra cosa. 
No conocemos otra manera. 
Sangre, sudor y lágrimas. 


Nadie encaja las piezas. 
Ninguno somos el tornillo que falta. 
El engranaje está roto. 
Pero sigue funcionando a toda máquina. 


Piensa lo que quieras. 
O no pienses nada. 
La búsqueda continúa. 
Todos perdemos en algún momento. 

¿Y si todo lo que sabes es mentira? 

Enroque largo. 
Salven al rey. 
Usen a la reina. 
Sacrifiquen peones. 
Fin de la partida. 
Jaque mate. 

Pensar no es existir. 
Existir no es vivir. 
Vivir no es pensar. 
Pensar es morir.
Morir no implica dejar de vivir. 

Qué complejo todo. 
Resiste amigo. 
Puede que no haya vuelta atrás. 
Pero que te quiten lo bailado.
Aunque no hayas seguido el ritmo. 

miércoles, 22 de abril de 2020

A solas con la mente, día 39.

El edificio se está derrumbando pero todos los días son iguales, como si el tiempo hubiera reducido la velocidad a un punto muerto que rompe la barrera del sonido. Todos tienen la misma preocupación reflejada de distinta forma, caminan hacia el abismo cantando canciones de todo tipo, mas el final resulta inamovible. Igual de peligroso es lanzar la moneda al aire que tratar de adivinar el resultado de la caída, la atomización general se palpa en la fisión del núcleo. La ciudad rebosa miedo, tantas teorías, tantos escenarios, ninguno parece el elegido hasta que sea demasiado tarde para cambiarlo. Supongo que al final se resume en eso, cambios, el motor de la historia, de la vida, del día a día. Qué poco gustan cuando se vive en equilibrio y como se desean cuando el viento sopla de lado, pero aunque conlleven lluvia que se lleve el presente, nunca cae agua al gusto de todos. 
Nadie está preparado.
Ya vienen. 

martes, 21 de abril de 2020

A solas con la mente, día 38.

Presos de la libertad. 
Esclavos del sistema. 
Tambores de guerra. 
Todo lo que haga será usado en su contra.
Personas reducidas a números. 
Espectáculo diario. 
Mundo hipócrita. 
Escritor hipócrita. 
Rebaños de distinto color. 
Pastores iguales. 
Perros descontrolados.
Lo temporal es permanente. 
Lo permanente es temporal. 
Navío sin rumbo mecido por las olas. 
Tripulación desconcertada.
Sálvese quien pueda. 
Todo es mentira. 
Nada es correcto. 
El barro iguala las formas. 
La verdad asoma. 
¿Qué es verdad? 
Ya da igual. 
Poco importa en que creas o dejes de. 
Quizás todo será diferente.
O la misma mierda de siempre. 

lunes, 20 de abril de 2020

A solas con la mente, día 37.

La niebla invoca al silencio.
El silencio trae paz. 
La paz conlleva caos. 
El caos tiene tranquilidad. 
La tranquilidad es inquietud. 
La inquietud es parte de la prisa. 
La prisa solo busca calma. 
La calma requiere pensar. 
Pensar es muerte. 
Sin muerte no hay vida. 
Sin vida no hay nada. 
En la nada está el todo. 
Todo es demasiado. 
Cantidad no es calidad. 
Calidad tampoco es felicidad. 
La felicidad no es la respuesta. 
Las respuestas no requieren preguntas. 
Preguntas siembran dudas. 
De las dudas nacen las ideas. 
Ideas son peligosas. 
El peligro es parte del camino.
En el camino todos buscan ser algo. 
¿Qué es ser algo? 
¿Qué es no querer ser algo? 
La respuesta es el fantástico Ralph. 

domingo, 19 de abril de 2020

A solas con la mente, día 36.

Derecha uno por loma, doscientos.
Izquierda cuatro por rasante, ojo bache. 
Sigue para derecha dos, frena, orquilla izquierda. 
Sigue a la derecha, ciento cincuenta. 
Trescientos por badén. 
Siete vueltas de campana.
Sonido de arranque. 
Izquierda tres para derecha uno. 
Sigue a la izquierda por rasante. 
Ciento cincuenta por loma. 
Choque lateral con valla. 
Tenemos un pinchazo en la trasera izquierda.
Problemas en caja de cambios. 
Fallo del motor.
Derecha cuatro para izquierda tres. 
Nunca sabes cuando parar. 
Drive to survive. 

sábado, 18 de abril de 2020

A solas con la mente, día 35.

Bilis. 

Cada día tengo más claro que hay dos Españas, no hablo de izquierda o derecha, hablo de los de arriba y de los de abajo. Primero de todo, cada día salen noticias de despliegues de la leche para detener a un fulano que estaba corriendo por la playa, pero es imposible hacer inspecciones de trabajo en todo el país.
Puedes ir a trabajar en bicicleta pero ni se te ocurra cogerla para ir a hacer deporte.
Te permiten hacinarte con un montón de gente en el metro para ir a producir, pero no puedes ir al entierro de tu abuela.
Tenemos el gobierno más progresista de Europa, pero no ha habido ni una sola nacionalización de empresas, por no hablar de las llamadas a la filantropía barata.
Hay un porcentaje escandaloso de muertes en residencias privadas, pero a día de hoy no sabemos quienes las llevan.
Cada día sale una polémica en una universidad por la mala gestión, la nulidad o la pésima calidad de la docencia online, pero el sistema se ha adaptado de manera exquisita. 
La población tiene más miedo de salir a la calle por la multa que le pueda caer que por el propio virus, pero vivimos en un estado de derecho. 
Se elogia cada día la labor de los sanitarios, se montan espectáculos para agradecer su labor, pero llevamos doce años de recortes sistemáticos en la sanidad pública.
Las muertes diarias se cantan como si fueran valores bursátiles haciendo un espectáculo de la pandemia.
Pones la televisión y parece que estamos confinados en casa por gusto propio inventando movidas nuevas para llevarlo mejor cada día. 
Cada zona y país cuenta los muertos como si de un bingo se tratase, cada uno a su manera. 
Todos los días salen artículos diciendo que estás haciendo mal la cuarentena, que deberías seguir una serie de pasos o acabarás jodido. 
Hay gente que se está muriendo de hambre pero quinientos euros al mes fomenta la vagancia, que también a ver cuanto tardan en aprobar la medida los filisteos. 
Están prohibidos los deshaucios pero la gente se va de sus casas amablemente acompañada de policías. 
Empresas facuran millones al año pero a la mínima que pueden presentan ERTEs y piden rescate de papá estado. 
Según el norte de Europa somos unos vagos pero el paraíso fiscal de Holanda son los padres. 
Se pretende empezar a producir mascarillas en la industria nacional cuando se lleva haciendo un desmantelamiento sistemático de ella desde Felipe González. 
En definitiva, aquí lo único que importa es que produzcas de alguna forma, sea en tu casa o en el trabajo, el resto no lo tienes permitido. 
Que mira, si quieres llenarte los bolsillos con segundas, terceras, cuartas matrículas, si quieres que la gente tenga miedo hasta de levantar la cabeza por si le meten un palo de la virgen, si quieres que la gente vaya de su casa al trabajo y del trabajo a casa, si quieres salvar la economía y este puto sistema deshumanizador que solo produce máquinas individuales dilo, tal y como está el patio más de uno va a aplaudir con las orejas, pero por favor, dejad de tomar a la gente por gilipollas, porque cansa a niveles irrisorios. 

Fin de la operación, bilis extraída con éxito. 

Solo el pueblo salva al pueblo. 

viernes, 17 de abril de 2020

A solas con la mente, día 34.

Siempre la misma cuestión nocturna. 
¿Sirven las palabras cuando todo se cae?
Tocar la última en el hundimiento. 
La caña de cerrar el bar.
El abrazo antes de la cuarentena
El temazo antes de irse a casa. 
El último chapuzón del verano. 
El soplo de aire fresco en la primavera. 
La nevada antes del final del inivierno. 
La hoja final del último árbol en otoño. 
Hay algo bello y misterioso en los finales. 
Pero sólo si sabes que es un hasta luego. 
Porque un final de verdad no tiene nada. 
Sólo es el fin.




jueves, 16 de abril de 2020

A solas con la mente, día 33.

Pies fríos impiden vivir.
Lluvia intermitente hace estragos. 
Odio sin razón en alguna situación. 
Caracol se encierra en casa. 
Tiempo perdido recuperado. 
Momentos recuperados perdidos. 
¿Qué somos?
Mundo contradictorio. 
La cuerda se tensa. 
Tambores en la lejanía. 
Siempre repetitivo. 
Diferente por instantes. 
Igual que nunca. 
Muerte al alma. 

miércoles, 15 de abril de 2020

A solas con la mente, día 32.

Hay días que no pasa nada.
El mundo se puede venir abajo. 
Puede arder París. 
Roma ser reducida a cenizas por Nerón. 
Morir gente bajo las bombas en Berlín. 
Secarse el Amazonas. 
Explotar la sociedad. 
Desaparecer la humanidad.
Pero seguirá sin pasar pasar nada. 
Quizás no sea del todo así. 
El tiempo sigue corriendo. 
Pero no se sabe hacia donde. 


martes, 14 de abril de 2020

A solas con la mente, día 31.

Tic tac, el reloj avanza.
Un mes ya.
Las caretas caen. 
Engranajes ocultos en marcha. 
Nadie sabe donde conduce el camino. 
Contradicciones diarias. 
Presión constante. 
No quieras saber la verdad. 
Está llena de mentiras. 
Historias que nunca serán. 
Recuerdos que jamás sucedieron. 
Desde arriba se cuentan situaciones. 
Abajo viven otras diferentes. 
Mas no existe brecha alguna.
El fin de un mundo. 
Hay cosas que cambian.
Y otras que nunca lo hacen. 

lunes, 13 de abril de 2020

A solas con la mente, día 30.

La vida se basa en aprender a nadar.
Esclavos del pasado, dueños del destino. 
O al menos lo que permita el sistema. 
El problema es que se juzga demasiado. 
Todos tenemos los mismos miedos.
¿Quien no se ha sentido vulnerable? 
Intentamos salvar el mundo.
Aunque eso nos lleve a ahorgarnos.
Cuesta marcar un límite. 
Pueden enseñarte a nadar. 
Pero nadie va a nadar por ti. 

domingo, 12 de abril de 2020

A solas con la mente, día 29.

Llega un punto que es insostenible.
¿Qué no se ha inventado ya?
Como una serpiente mordiéndose la cola.
El show debe continuar. 
No importa lo que pienses o sientas.
Son aspectos insignificantes. 
¿Es que nadie se da cuenta?
¿O hemos sucumbido ante el mal menor? 
Tan unidos y tan divididos. 
Tan solidarios y egoístas. 
Quizás siempre ha sido así. 
El poder corrompe, el pueblo muere. 
Los vencedores escriben la historia. 
Los perdedores mueren por ideales. 
¿Cual es el mejor mundo? 
Todos tienen una respuesta diferente. 
Pero siempre son las mismas preguntas. 

sábado, 11 de abril de 2020

A solas con la mente, día 28.

Hemos perdido.
Las máquinas ganaron la guerra. 
El mundo dejó de tener sentido. 
Los números marcan el devenir. 
Espectáculo macabro de masas. 
Información a modo de comida. 
No importa la gente sin rostro. 
Nada es real si no puedes verlo. 
Sacrificios para que todo gire. 
El ser es prescindible. 
La produción es la reina. 
El dinero es el rey. 
Ansia de tener más. 
¿Más que? 
Ojalá lo consigan todo. 
Ojalá lleguen hasta el final. 
Solo así se darán cuenta. 


Que cuando tienes todo no tienes nada. 

viernes, 10 de abril de 2020

A solas con la mente, día 27.

La tinta se acabó. 
Papel manchado de sangre. 
Sigue sin ser suficiente. 
Siempre hay alguien mejor. 
Ya no es lo mismo.
El tiempo crea personas diferentes. 
Lugares pierden significado. 
Los sentimentos se vuelven apáticos.
El río se seca. 
Estado de alarma. 
Confinamiento total del corazón. 

jueves, 9 de abril de 2020

A solas con la mente, día 26.

Ponte el cinturón, esto empieza. 
Vamos hacia arriba sin mirar atrás.
Poco a poco, ni pausa ni prisa. 
Disfruta las vistas, la felicidad invade. 
Que bonito se ve todo, no hay lugar mejor. Llegamos a la cima, el tiempo se detiene. 
Éxtasis, gafas de color rosa. 
El mundo es un lugar maravilloso. 
Tic tac, el tiempo se pone en marcha. 
El precipicio asoma, la velocidad aumenta.
Vértigo, hemos subido demasiado. 
Maldito sistema que exprime al alma. 
Bajamos con celeridad innata. 
El mundo es un lugar horrible. 
La oscuridad engulle las vistas. 
Se ve todo negro, todo lugar es mejor. 
Frenazo en seco, corazón encharcado. 
El pozo de la memoria hace estragos. 
Superficie de pronto, subida de nuevo. 
La montaña rusa de la vida. 
Atracción universal, experiencia individual.





miércoles, 8 de abril de 2020

A solas con la mente, día 25.

En esta historia no hay buenos ni malos.
No se puede buscar un vencedor.
Tampoco hubo pérdidas.
Solo queda el reflejo inquisidor. 
Las verdades afloran como cataratas. 
¿Se pudo hacer mejor? 
La respuesta crea dudas. 
En los ojos está la certeza. 
Cuando el camino se divide. 
No hay elección correcta.
Solo seguir al corazón. 
Ahí siempre se encuentra franqueza. 
Pero no hay rosas sin espinas.
Igual que hay callejones sin salida. 





martes, 7 de abril de 2020

A solas con la mente, día 24.

No sé que decirte que no hayas leído ya, mas aquí seguimos cada noche sin razón aparente. Parece que alguien se ha caído en el panel de control de la simulación que vivimos, todo se descontrola pero el mundo trata de aparentar normalidad. ¿Es tan malo aceptar que nada de lo que está pasando permite que la vida pueda seguir su derrotero común? ¿De verdad nos han jodido tanto que no podemos aceptar que los hechos afectan a nuestra alma? Empiezo a pensar que sí que lo sabemos pero nos da igual, hemos sucumbido ante la resistencia eterna a nuestra parte humana, eso que la filosofía lleva siglos debatiendo, solo somos máquinas que fabrican máquinas como diría un gran filósofo. Bien es cierto que cuando las cosas se ponen feas esa parte sale a relucir, no por mucho, la resistencia se defiende, el sistema crea monstruos, aunque no puedes crear algo que ya estaba ahí.
Quiero creer que todavía se puede hacer algo, que no todo está perdido y que todavía queda algo de humanidad en el mundo, pero igual el mundo tiene otra definición de humanidad. 
¿No estás hecho para el mundo o el mundo no está hecho para ti? 

lunes, 6 de abril de 2020

A solas con la mente, día 23.

Niebla en la oscuridad
Odio en los corazones
Luz en las tinieblas
Amor en la soledad
Felicidad en los recuerdos
                 en el futuro 
Rabia en el mundo
Miedo en las mentes
Dolor en las calles
Muerte en silencio
Tristeza en el alma
Las estrellas lloran
El sol se ha apagado
La luna no brilla
Y la vida sigue... 



domingo, 5 de abril de 2020

A solas con la mente, día 22.

El mayor miedo es dejar al aire libre los sentimientos, sentirte vulnerable, saber que pueden usar eso es tu contra. Es por eso que suelen estar enmascarados a través de actitudes o costumbres, haces ciertas cosas con mayor o menor frecuencia según tu estado de ánimo. Algunos buscan evadirse, otros amplificarlos hasta que el dolor se hace hogar, hay quien se enfrenta a ellos con todas las consecuencias, también están aquellos que los evitan, sin olvidarse de los que hacen todo a la vez. ¿Cual es la mejor forma? No hay mejor forma, los tópicos solo son eso, tópicos, hay veces que funcionan y otras que son papel mojado, puedes superarlos, dejarlos atrás o convivir con ellos el tiempo que quieras, todos pueden opinar, pero nadie sabe realmente como los vives. Todo se basa en la conversación con el propio ser, por eso el ser humano es sociable, si no lo fuera otra especie estaría ocupando su lugar, no porque supiera vivir mejor en sociedad, sino porque si dejas a un individuo un tiempo indefino solo ante su reflejo, nunca sale nada bueno de ahí. Et voilà, hemos dado con el problema de fondo de toda esta movida, la eterna conversación con el yo. Bien es cierto que existen matices, depende de la situación en la que estés, hay agravantes y alivios, todos tratamos de volver a donde fuimos felices, pero nadie explica que esa frase es pasado y el pasado es historia. Más como negarle alguien la dopamina que supone ese subidón de felicidad, esos breves instantes en los que te paras a pensar que lo que estás viviendo te hace feliz, sería como arrancarle el corazón y comertelo delante de él, aunque igual esa sensación sea extrañamente familiar.
¿Por qué es tan complicado la convivencia con el alma? Simple y complejo a la vez, somos nosotros quienes ponemos nuestro listón pero es la sociedad quien lo cuestiona, la misma que hace que vivamos personas maravillosas trata de derribarnos con todas sus fuerzas, provoca dudas, la duda lleva al odio y el odio al lado oscuro. No, esto no es Star Wars, en todo ser hay un lado oscuro que lucha por salir, se alimenta de las dudas que se generan al tratar de encontrar un sentido a la existencia, ese el reflejo que tanto miedo provoca, las expectativas respecto a tu vida, el miedo al rechazo, el odio al fracaso. 
Lo siento, no hay un manual para combatirlo, aunque lo hubiera tendría que estar adaptado a cada uno y se quedaría obsoleto tras leer la primera palabra. 
Lo único bueno es que todos tenemos dudas, no estás solo en la soledad del alma, quizás esa sea la respuesta. 

sábado, 4 de abril de 2020

viernes, 3 de abril de 2020

A solas con la mente, día 20.

Todo se nubla, se cortaron las alas, lo excepcional se vuelve normal. Nada es igual ni lo volverá a ser, aplíquese esto a cualquier día de una vida, siempre en constante cambio, siempre en adaptación, buscando una forma de abrirse paso entre la jungla, ¿quitas la maleza con cuidado o a machetazos?
Hay una brecha enorme en el techo, cada día se hace más grande, solo los que miran desde abajo serán capaces de cerrarla, construyendo de nuevo o volando la casa por los aires.
No sé, unos dirán que es lo más fácil, otros comprenderán, para otros siempre hay respuesta, igual solo es la pregunta equivocada. 
Tiempo, palabra mágica, todo arregla, separa o desaparece.
Se acabó, hablas de magia pero el tarro de las esencias hace tiempo que está vacío.
Nunca sabes cuando va a ser la última vez.
¿Acaso saberlo cambiaría algo? 

jueves, 2 de abril de 2020

A solas con la mente, día 19.

No sé.
Todas las noches. 
La misma frase. 
Nunca es el día. 
En el que hay certeza. 
Quizás sea mejor. 
La verdad siempre duele. 

miércoles, 1 de abril de 2020

A solas con la mente, día 18.

Todo se confunde, el espacio-tiempo ha colisionado, ya no importan los números. La lluvia llegó, el frío se instaló silencioso empapando todo, la cojera se acrecienta, los días no pasan en balde. ¿Que había en el agua que tanto miedo provocaba? Ha habido inviernos peores pero la primavera es gris, los colores han huido buscando lugares más prósperos, el viento azota desbocado y las tormentas han tomado el mando. ¿Qué clase de guerra vivimos donde no se oye el estallido de las bombas ni el silbido de las balas? No hay sonido que acompañe el final, no hay aroma de tristeza en la despedida, solo el punzante abrazo de la soledad seguido por el beso de la muerte. Tiempo hace que se gritó que la historia había muerto, que ya no iba a haber más que contar, mas en las noches de neón se baila la respuesta, la vida es un ciclo, la historia resucita.
En todo conflicto la memoria recuerda a quien dicta órdenes, para bien o para mal, los libros están llenos de nombres que nunca padecieron el sufrimento de un error, pero los errores matan y no todo el mundo es capaz de asumirlos. 
Pese a todo una verdad asoma en el cementerio, quienes combaten los errores, quienes transforman la derrota en victoria, quienes escriben el borrador del guión que saldrá a la luz de los recuerdos, son siempre los mismos. No tienen nombre, voz, voto o rostro, no pedirán medallas al valor ni reconocimiento alguno, ni tan siquiera una palabra de agradecimiento. 
Solo quieren seguir con su vida sin que nadie les diga que tienen que hacer, la misma que se les arrebata con el paso de las horas. 
Puede que el tiempo recuerde a otros, pero todos saben quienes salvaron a las flores de la primavera. 
Nunca se olvida a quien devuelve el color a la vida.