martes, 3 de julio de 2018

"Luna llena"

Instantes de paz, de calma en medio de la tormenta, pero no hay tempestad alguna. Bebo de la catástrofe, vivo de lo malo, escribo de la miseria, quizás por eso en este mar en calma esté esperando siempre a que empiece tronar. Porque me he acostumbrado a la luz fugaz de los rayos, a la húmeda lluvia que no moja pero hiela, a la oscuridad del inmenso mar de mi interior.
Siempre en tensión, esperando el desastre para poder abrazarlo y volver a agitar las aguas, pese a la paz que ofrece este momento de tranquilidad, algo inimaginable. Pero la armonía que te rodea es sólo exterior, efímera en el interior, acostumbrado al constante dolor provocado por las cadenas de la mente, por los recuerdos, por los sentimientos.
Como un pez que se muerde la cola, en la bonanza extraña lo malo, en la adversidad se acostumbra a ella anhelando el sosiego de los buenos tiempos. Todo se basa en volver a empezar, pese a que cada inicio es distinto, igual que no todos los finales son felices.
Mas en el sosiego del alma no se está tan mal, aunque sea breve y a veces desconcertante, quizás sea hora de dejar de preocuparse y observar el mar en calma, dejando que la brisa te arrope.

Aunque siempre esté a punto de llover.

jueves, 4 de enero de 2018

"Alamein"

Tiempo es lo que me falta.
Me sobra el tiempo.
Deja de fumar.
Deja de pensar.
Deja de mirar.
Deja de hablar.
Estudia, estudia, estudia.
¿Quieres un cigarro?
¿En qué piensas?
¿Qué miras?
¿Qué dijiste?
Estudia, estudia, estudia.
Cualquier cosa que escriba podrá y será utilizada en su contra.
¿Para qué?
No sé.
Solo son cambios, momentos de una mañana de julio.
Dónde volví a joderme por ella.
Entonces corrí bajo la lluvia de un domingo maldito.
Pensé en mi vida, en mi mente, mi mente es mi mundo, un mundo lejano en el tiempo.
Sentí rabia, como un adolescente sin saber qué decir.
Fue cuando volví a nacer, a las 13:16.
Y soñé y soñé, con el inconcluso cinturón de orión.
Con el mundo que nunca terminé de escribir, con todas las palabras que estuve a punto...
A punto de nada, porque todo cambió.
O igual no.
Solo sé que sigo en mi mundo, en silencio, esperando a que empiece a llover.